Archive | octubre 2018

Uno de…

Reflejada en un pequeño charco estaba la luna, la primera de noviembre. Era el resto de un día lluvioso y frío como desde hace mucho no eran por esta época. La humedad extendía su gélido manto en una noche serena, iluminada por ese cuarto de luna menguante convertida en testigo del deambular de esos seres invisibles y descarnados, que pueblan la noche para acudir a una llamada… pero en particular la de este; uno de noviembre. Una fecha que está señalada por multitudes de culturas discrepantes en la forma de celebrarla, pero coincidentes con el propósito: ofrecer una ofrenda, un recuerdo para aquellos que se encuentran al otro lado.

Toda esta energía moviliza a ellos, los que residen en el otro plano. No importa la fe que se profese, si es que se cree en algo, lo único determinante es el pensamiento. Unos transmitirán tristeza. Otros resignación. Los hay que lo festejan y también los que siguen odiando.

En esta amalgama de emociones los incorpóreos pueden quedar atrapados. En esa situación todo puede suceder. Dependiendo de la llamada a la que acudan su respuesta puede ser proporcional. Traerlos de vuelta a un mundo que ya no es el suyo es arriesgado e insensato pues ya no se rigen por nuestras reglas. No importa el motivo. El amor hace mucho que no lo sienten. El odio se les perdió en el fondo de ese nicho o devorado por las llamas del crematorio. Son seres despojados de todas nuestras concepciones que una vez intentaron vivir acorde a todas esas reglas impuestas por el sistema. Y algunos lo consiguieron y otros…

Si encendemos una vela, que su luz sea para iluminar, dejando atrás los recuerdos de cualquier índole. Ya no son lo que fueron. Tal vez hayan aprendido y algún día regresen para finalizar el camino iniciado.

A todos sin excepción nos llegará ese día, y agradeceremos el brillo de una luz que ilumine nuestra oscuridad.

 

 

Autor: Pedro Segura -llenodestrellas.com-

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