Señales

En una estéril playa de Chipre creció una higuera…

Chipre es la tercera isla más grande del mar mediterráneo. Un enclave estratégico. Por ello, es también una isla dividida. Un golpe de estado en 1974, liderado por grecochipriotas, provocó que el ejército turco invadiera un tercio del territorio y en 1983 autoproclamasen la República Turca del Norte. Desde entonces, la parte norte pertenece a los turcochipriotas y la zona sur a los grecochipriotas (República de Chipre). Una frontera de 180 kilómetros, vigiladas por un millar de cascos azules, las separan. Esta frontera que atraviesa la capital (Nicosia) es conocida como Línea Verde, una zona militarizada.
El conflicto entre ambos bandos causó la desaparición de más de 2000 personas. La búsqueda de estos desaparecidos resultó infructuosa parcialmente, solo 900 cuerpos han sido hallados cuarenta y tres años después. Después de tanto tiempo, lógicamente, muchas de las familias de esos desaparecidos, al igual que de tantas otras en similares situaciones, desistieron en su búsqueda. Sin embargo, para la familia de Ahmet Cemal, desaparecido en junio de 1974 en la localidad costera de Episkopi, y que durante décadas le buscaron incansablemente por toda la zona, esta situación cambiaría.
La insolencia con la que está dotada la naturaleza hizo acto de presencia en forma de un árbol, una higuera. En un terreno inusual, en la playa de Episkopi entre rocas y tierra estéril. Un hombre observó con extrañeza aquella higuera que brotaba por un hueco en una cueva de la playa. Ese hombre era Xenophon Kallis, de nacionalidad griega. Él lideraba el proceso de búsqueda de los desaparecidos en esa parte de la isla. Investigó el terreno sin encontrar otro árbol. Comparó fotos antiguas del lugar y en ninguna apareció árbol alguno. Llegando a la conclusión de que aquel árbol era relativamente reciente y no pertenecía al lugar.
Kallis continuó con sus indagaciones y obtuvo acceso a un informe de Naciones Unidas en el cual se había reportado una explosión en junio de 1974 cerca de donde había crecido el árbol. Pero también encontró un testimonio, el de la familia de Cemal. Un detalle de este le llamó la atención. Curiosamente hacía referencia a lo último que comió Ahmet antes de desaparecer, un higo de su jardín.

Un equipo del CMP (Comité de Personas Desaparecidas) dirigido por Kallis procedió a la investigación del interior de la cueva. Los forenses hallaron tres cuerpos. Uno de esos cadáveres era el de Ahmet Cemal.
En aquella fecha las milicias grecochipriotas expulsaban a los turcochipriotas que había en su territorio, aunque algunos no corrían la misma suerte y desaparecían sin dejar rastro. Este fue el caso de estos tres hombres. Ahmet era miembro de la Organización Turca de Resistencia y fue apresado por ese motivo, junto a algunos compañeros, por los griegos. Fueron trasladados por mar y los encerraron en la cueva. Para evitar dejar algún rastro la dinamitaron. La explosión causó la muerte de Ahmet y sus compañeros, Erdogan Enver y Unal Adil, pero también produjo un orificio en el techo de la cueva. El mismo por el que salía la higuera.
Su hermana Munur, de 87 años, sigue convencida de que la semilla de ese higo por la que brotó el árbol provino de lo que comió Ahmet. Y que gracias al árbol fue posible su localización y la de sus compañeros, 32 años después. El hallazgo se produjo en 2008.
Los forenses discrepan de esa teoría y para ellos no existe conexión entre la higuera y los restos de las personas halladas en la cueva. Estos se encontraban muy distanciados del árbol y por ese motivo era imposible que hubiera brotado del higo que había comido Ahmet.
No obstante, la solitaria higuera, desafiando a su propia naturaleza en aquel terreno inadecuado, fue una señal para Kallis. Una indicación de que algo había alterado el lugar para que estuviera allí, ayudando al hallazgo de los cuerpos.

Han transcurrido 44 años y la isla continúa dividida, a pesar de que es un país miembro de la Unión Europea y la República Turca del Norte no es reconocida internacionalmente. Mostrándonos, con vergüenza, el último muro de la Europa democrática contemporánea.
La Unión Europea se encuentra más preocupada por otras cuestiones que afectaran a todos los europeos. Y en esa vía están trabajando para construir un nuevo muro que nos proteja (incomunique) del resto, pero es uno invisible. Un muro digital. Este muro es conocido con el nombre de: Artículo 13.
Hay que estar atentos a las señales…ningún árbol nace sin una semilla.

 

Actitud.

 

Emocionarse hoy en día es relativamente fácil. Para provocar dicha reacción hay un ejército de algoritmos, el término de moda, programados con tal fin. Sin embargo, no es esta una emoción real. El pasado 15 de octubre leí un artículo en el que se conmemoraba un hecho histórico sucedido hace 75 años en Dinamarca. Y qué duda cabe que el artículo tenía una doble intencionalidad. Por una parte, recordar ese episodio de la historia y por la otra, coincidiendo con el auge del extremismo que estamos padeciendo en diferentes partes del mundo, enviar una advertencia. Aunque esto último no lo tengo muy claro.
Sucedió durante la Segunda Guerra Mundial cuando en abril de 1940 los alemanes invadieron Dinamarca. Sin embargo, fue una ocupación de baja intensidad. Dinamarca junto con Noruega y Suecia eran considerados por los nazis razas puras (superioridad nórdica) y pretendían unirlos a su causa. Por ese motivo, el gobierno danés consiguió un acuerdo con el régimen de Hitler para mantener su autonomía política y garantizar la protección de la comunidad judía, compuesta aproximadamente por unos 8.000 judíos daneses. A cambio, los daneses les proporcionarían productos agrícolas e industriales, y lo más importante para Hitler, el paso libre para las tropas nazis hacia Noruega. El pueblo no se mostró de acuerdo con ese pacto y conforme iba transcurriendo el tiempo la tensión fue en aumento. La resistencia ante la ocupación se intensificó y los altercados y las huelgas masivas eran constantes.
Alemania actuó de forma tajante. Impuso la ley marcial declarando el estado de excepción. Ante esa situación la respuesta del gobierno danés no se hizo esperar y dimitió. El rey, secundando el ejemplo, abdicó.
Una vez obtenido el control total de Dinamarca, Werner Best, general de las SS y jefe de la administración en el país nórdico, solicitó al Führer desjudeizar Dinamarca. El 28 de septiembre de 1943 consiguió la orden de aprobación desde Berlín. La noche del 1 al 2 de octubre sería la fecha señalada. La Gestapo arrestaría a todos los judíos daneses por sorpresa en su propio domicilio y los deportarían trasladándolos por vía marítima desde el puerto de Copenhague a los campos de concentración en el continente.
Sin embargo, antes de ese día la orden fue filtrada. Y el 29 de septiembre durante la víspera de la festividad judía del Año Nuevo en la Sinagoga de Krystalgade (Copenhague), Marcus Melchior el rabino de la Sinagoga interrumpió el servicio religioso y les dijo a los asistentes:

“Tenéis que marcharos inmediatamente de vuestros hogares y no volváis a ellos. Avisad a todos vuestros familiares y amigos y esconderos”

Lo que sucedió a continuación es lo que ayuda a creer en nosotros, los seres humanos. Un compromiso con la humanidad en el sentido más amplio de su significado.
Se inició un despliegue inusual de solidaridad que en aquellos aciagos años escaseaba en gran parte en el continente europeo. En la primera quincena del mes de octubre de ese mismo año, miembros del gobierno, de la resistencia, líderes religiosos, policías, médicos y ciudadanos anónimos se unieron en un objetivo común: salvar a sus conciudadanos judíos. Se utilizaron las casas propias para ocultarlos. Los pescadores trasladaron en pequeñas embarcaciones a todos los judíos posibles, realizando numerosos viajes por el estrecho hasta Suecia. Los médicos y enfermeras utilizaron los hospitales para hacerlos pasar por pacientes, cambiando sus nombres. Los sacerdotes los escondieron en sus iglesias. El resultado de toda esta increíble e improvisada operación fue que la gran mayoría pudieron salvar sus vidas. Fue el único país de Europa occidental ocupado por los nazis que, como indicaba el titular de un artículo, pudo salvar a su población judía.
Siempre he creído, y continúo creyendo que cuando se presentan sucesos históricos (reales) lo hacen en referencia a una historia que sabemos de sobra que se nos ha transmitido sesgada y de manera subjetiva. Pero aún así, sentí una profunda emoción cuando te encuentras con este tipo de gestas realizada por personas, no hablo de patrias, solo de personas motivadas por la dignidad (humanidad), sin nada que ganar y mucho que perder, demostrándonos que la implicación de todos frente a la injusticia de cualquier índole no tiene la fuerza suficiente para triunfar. Y que, con el silencio, la indiferencia y el inmovilismo, nos convertimos en cómplices de esa maldad.
Como veis, el algoritmo triunfó y logró emocionarme. Pese a ello, he intentado ser objetivo y resaltar el hecho que para mí tiene más relevancia, las personas. Esas personas que hace 75 años decidieron romper sus cadenas legándonos un mensaje: todo depende de nuestra actitud.
Y llegado a este punto, mirando nuestro contexto, con todo lo que está sucediendo a todos los niveles, las condiciones en las que vivimos la gran mayoría, los horribles actos que se están produciendo a diario, yo me pregunto ¿Cuál es nuestra actitud frente a todo esto?
Quizá la verdad es que, una vez más, todo esté programado para repetir con otros actores la historia, pero con el mismo trasfondo y lo peor, con el consentimiento de todos nosotros y sin ningún tipo de excusa, porque no nos engañemos, la historia ya la conocemos.

 

 

Autor: Pedro Segura -llenodestrellas.com-

Uno de…

Reflejada en un pequeño charco estaba la luna, la primera de noviembre. Era el resto de un día lluvioso y frío como desde hace mucho no eran por esta época. La humedad extendía su gélido manto en una noche serena, iluminada por ese cuarto de luna menguante convertida en testigo del deambular de esos seres invisibles y descarnados, que pueblan la noche para acudir a una llamada… pero en particular la de este; uno de noviembre. Una fecha que está señalada por multitudes de culturas discrepantes en la forma de celebrarla, pero coincidentes con el propósito: ofrecer una ofrenda, un recuerdo para aquellos que se encuentran al otro lado.

Toda esta energía moviliza a ellos, los que residen en el otro plano. No importa la fe que se profese, si es que se cree en algo, lo único determinante es el pensamiento. Unos transmitirán tristeza. Otros resignación. Los hay que lo festejan y también los que siguen odiando.

En esta amalgama de emociones los incorpóreos pueden quedar atrapados. En esa situación todo puede suceder. Dependiendo de la llamada a la que acudan su respuesta puede ser proporcional. Traerlos de vuelta a un mundo que ya no es el suyo es arriesgado e insensato pues ya no se rigen por nuestras reglas. No importa el motivo. El amor hace mucho que no lo sienten. El odio se les perdió en el fondo de ese nicho o devorado por las llamas del crematorio. Son seres despojados de todas nuestras concepciones que una vez intentaron vivir acorde a todas esas reglas impuestas por el sistema. Y algunos lo consiguieron y otros…

Si encendemos una vela, que su luz sea para iluminar, dejando atrás los recuerdos de cualquier índole. Ya no son lo que fueron. Tal vez hayan aprendido y algún día regresen para finalizar el camino iniciado.

A todos sin excepción nos llegará ese día, y agradeceremos el brillo de una luz que ilumine nuestra oscuridad.

 

 

Autor: Pedro Segura -llenodestrellas.com-

Desde allí…

 

Una vez alguien me susurró al oído que existe un lugar imposible de describir. Donde el tiempo no tiene relevancia alguna. Sus moradores no saben cómo han llegado. Caminan en silencio, desorientados, iluminados por una luz taciturna que los acompaña en su vagar de ese mundo improbable.
A pesar de que se miran constantemente no distinguen sus rostros, ni su género, y tampoco hay superficies donde contemplarse. Miran hacia arriba y hacia abajo, para observar que no hay diferencias. No son conscientes de si acaban de llegar o llevan eones en ese mundo en el que no hay noche ni día, porque allí, el tiempo no existe.
Sin embargo, aunque parecen carecer de emociones, se producen ciertas anomalías que se propaga en el ambiente, ocasionándoles perturbaciones en sus anodinas existencias. Son conscientes, si la poseen, de ciertos huecos que se producen en el espacio que ocupan en su deambular ocasionados por la desaparición de algunos de ellos. De alguna manera el dramatismo de esas ausencias los conmociona. Incapaces de comunicarse entre ellos, pues carecen del verbo, gesticulan intentando transmitirse algún tipo de mensaje sin fortuna alguna en su tentativa.
Pero no es lo único que sucede en aquel hábitat que los altera.
Destellos de luces y colores se esparcen en ocasiones proyectando figuras. Formas de seres semejantes a ellos. De entes erráticos que parecen buscar algo. Cuando entran en su campo de visión, pueden observar que ellos si tienen rostro. Y al intentar comunicarse, la mayoría desaparecen horrorizados. Solo algunos mantienen la calma e intentan contactar. Pero es una tarea ardua y pesada, rompiendo las reglas establecidas en ese mundo ceniciento, carente de sonidos y de tiempo. Porque ese mundo es la morada de los muertos, y los vivos…son sus fantasmas.

No recuerdo quién o qué me lo contó. Fue hace tiempo, mucho tiempo. Seguramente fue un sueño, o una especie de alucinación, pero algo en mi interior me decía que fue real y me obsesioné con ello. Pregunté sutilmente a mis familiares y amigos más cercanos si alguna vez estuve sumido en un periodo de ausencia, o padecí alguna enfermedad. Aunque la mayoría se mostraban extrañados por la pregunta, todos respondieron indicándome que no.
Ese solo fue el primer paso de mis pesquisas, y una vez descartada la enfermedad, decidí buscar información relacionada con el tema en otros ámbitos.
Como creyente que una vez fui, intenté hallar una explicación mística. Decidí indagar practicando el recogimiento espiritual conforme a las normas religiosas. Meses de claustro no revelaron nada que explicara mi experiencia. Todo lo que encontré resultó ambiguo e infructuoso.

Recurrí al esoterismo. El abanico de posibilidades que se abrió para dar respuesta a mi experiencia fue abrumador, pero ninguna lo explicaba. Causándome la misma decepción que la vía religiosa.
Utilicé mi última carta, la medicina. En ese campo, no había duda alguna, mi experiencia era solo una cuestión fisiológica. Miguel, mi médico de cabecera, me explicó que los sueños siempre habían generado debates a lo largo de la historia. Decía que egipcios, asirios, griegos, tenían su teoría sobre ellos. Además, de los sueños siempre volvemos, me dijo guiñándome un ojo.
Admito que logró tranquilizarme durante un tiempo. Pero fue efímero. Algo en mi interior seguía repitiéndome que se equivocaban.
Y los años transcurrieron sin que pasara un solo día en el que no recodara lo que aquella voz me susurró al oído. Sin poder evitar el estremecimiento que me causaba los seres en pena que habitaban en aquel triste y marchito lugar.
Igualmente, me perturbaba la semejanza que se establecía con ciertas zonas de nuestro mundo y la morada de la muerte. Lugares donde la vida no tiene ningún valor y es arrebatada a las personas. Donde se muere solo por ser pobres. En aquellas tierras donde la guerra determina el futuro de una parte de la población. Allí donde se muere por enfermedades injustas de sufrir. Era aterrador establecer ese paralelismo.
Hoy estoy cansado y viejo. Sintiendo cada día más el peso del silencio que produce la soledad. A esa soledad con la que se condena a los viejos y a los muertos.
Salgo a la calle para evitar perder la cordura, pero me cuesta distinguir los sonidos de la vida que circula por ella. Todo me llega como un murmullo. La vista se turbia y todo se difumina. Regreso a casa todo lo rápido que mi desgastado cuerpo permite. Una vez dentro de mi piso me encuentro a salvo. Poco a poco me voy tranquilizando sentado en mi sillón, observando un cuadro que tengo en frente colgado en la pared. Un paisaje de campos de girasoles esta enmarcado en él. Me serena mirarlo a pesar de que el tiempo ha deteriorado los colores de esa pintura desdibujando el paisaje plasmado en él.
Y siempre después de estos episodios, cada vez más frecuentes, pienso que tendría que pedir cita al médico, o acudir a urgencias. Pero mis fuerzas flaquean, cada día me siento más débil. Si alguien pudiera ayudarme, algún vecino, pero en este maldito edificio parece que nadie viviera en él. Nunca me cruzo con nadie en las escaleras, en el ascensor…o tal vez sí y no lo recuerdo, mi memoria cada día es más porosa. Quizás esté dramatizando, pero me encuentro tan impotente. Nadie me visita, ni siquiera mi familia. Nunca suena el teléfono. No se les puede culpar, la edad nos convierte en un lastre para los jóvenes, siempre ha sido así.

Esta vez, será distinta. Si mañana me encuentro animado iré al ambulatorio. Pero todo parece contrariarme. Llevamos semanas en las que los días amanecen grises, como si fuera a llover de un momento a otro. No hace frío ni calor, pero todo está tan gris… tan silencioso.

 

A veces, temiendo a la muerte, la vida se nos va sin vivirla.

Autor: Pedro Segura -llenodestrellas.com-

In Profundis…

 

Con este microrrelato pretendo rendir homenaje al legado de dos autores que marcaron una parte importante de mi juventud. Agradecerles también aquellas noches inquietas al descubrir en sus novelas y relatos el terror más inconcebible, y descubrir la expresión escrita del amor más hermosa en sus rimas. He tenido la osadía de intentar dicho homenaje utilizando el estilo de su prosa. Sé que me perdonareis dicho acto porque no soy escritor, solo soy una persona más que escribe y desea transmitiros una emoción personal.

 

Edición gráfica: Luis y Pedro Segura

 

La cálida brisa de una primavera marchita mecía el cabello oscuro y rizado de aquel hombre de tez pálida que observaba a través de la ventana el vuelo de las golondrinas. El gorjeo encadenado que estas aves cantarinas emitían le evocó recuerdos de un amor lejano. De una dicha de las que fueron testigos pero que nunca volverá. Recordó que en tiempos pasados plasmó este mismo pensamiento en un poema, y que, sin ser consciente, enalteció a dichas aves encadenándolas para toda la eternidad a una emoción transformadora: el amor. Se estremeció suspirando por ella. Un hombre que a pesar de sobrevivir en un monte plagado de ánimas continuaba temiendo más al amor no correspondido que a los espectros.
El largo y angustiado maullido de un félido negro como el azabache le apartó de su absorción. Con la mirada siguió el majestuoso caminar de ese intruso animal que, con la gracia de la que están dotados los felinos, subió a una mesa que se hallaba casi oculta en el ángulo más oscuro del salón, donde reposaba un Arpa que el tiempo y el olvido había cubierto de polvo. Sobre la mesa, un hombre que portaba una extraña vestimenta escribía frenéticamente a la luz de una vela posada a su diestra. Era delgado y de porte enfermizo. Visiblemente alterado, levantaba su cabeza y miraba a su alrededor. Se mostraba temeroso. Como si huyera de alguien o de…algo. Repentinamente la llama de la vela osciló revelando el rostro angustiado del singular personaje. Proyectando tras él, una sombra danzarina en la pared con la forma de una siniestra ave, la de un cuervo. 

Levantó la mirada, parecía perturbado en la contemplación de algo que solo él podía ver. Su mano derecha se posó en el lado izquierdo de su pecho tratando de aplacar el latido constante de su corazón delator. Una palpitación provocada por la contemplación de una presencia que se manifestó en medio del salón. Allí estaba de nuevo ella, Eleonor, su amor perdido. Con los brazos extendidos hacia él pidiéndole auxilio. En medio de la nada, desamparada y sola.
También él estaba marcado por las cicatrices del amor y de lo oculto. Testigo de los últimos días de su amigo Rodrigo Usher y el derrumbe de su dinastía. Y lo que sus ojos contemplaron fue lo imposible. Pero al igual que su homónimo temía más al desamor que a lo desconocido.
La melodía desafinada de un órgano se extendió por todo el salón. La danza macabra de unas sombras amenazantes giraba alrededor de aquellos dos personajes de un tiempo distante, pero unidos por una sola alma.
Los quejidos delirantes provenientes de la profunda oscuridad que envolvía todo el lugar formaron una siniestra banda sonora.
Visiones aterradoras se revelaron. Ánimas, fantasmas, que solo anidaban en la dimensión que sus mentes crearon se mostraron por todo el recinto.
Cuartillas de papel con versos, poemas y relatos que sus plumas plasmaron con verbo exquisito flotaban en el aire.
Ellos parecían ajenos a todo cuanto sucedía a su alrededor, mientras un espectáculo de luces y sombras llenaba el recinto, esparciéndose y fundiéndose con el entorno. En ese instante comprendieron que nuevamente habían sido convocados por el recuerdo de aquellos que no están en su plano. Por las emociones provocadas al recitar uno de sus poemas o leer uno de sus relatos. Regresando para continuar con la labor que en vida emprendieron, tratando de acabar su obra infinita.
Y en aquel lugar donde todo es posible, donde todo es ajeno e indiferente y el ayer, el hoy o el mañana, es solo un adverbio de tiempo, se produjo una cita con lo improbable y una certeza innegable. Sin nuestros recuerdos…

¡Que solos se quedan los muertos!

 

 

 

Autor: Pedro Segura – llenodestrellas.com –

ELLA…

 

Pensamientos 2

Ella…

…Vive en un lugar entre el todo y la nada.
Intangible, impasible y expectante, aguardando su momento se presenta en silencio. Por una decisión, por una imposición, pero siempre por invocación.
No es de ningún lugar y está presente en todas partes.
En los campos desiertos, en los pueblos olvidados, en las casas abandonadas (desahuciadas).
Transita por las grandes avenidas mezclándose entre el gentío.
Visita a los que sufren en las habitaciones de los hospitales, en las celdas de los condenados, sin importarle su condición.
Aliada de la pobreza y la desdicha, de la alegría y la esperanza.
Antesala de los sueños y las quimeras, motor de las revoluciones.
Forjada por la alquimia de nuestras emociones.
Sin ella, nada sería lo que hoy somos. Le debemos tanto…
Es temida, repudiada y estigmatizada por un sistema que nos ha convencido de que ella es un sinónimo de muerte.
Un sistema que ha sustituido la música por el ruido.
Las palabras por la verborrea.
Los juicios por las redes sociales.
El bienestar por la economía.
Un sistema que nos ha obligado a vivir huyendo de ella.
Ignorando que ella es una compañera eterna. Que convive con nosotros desde antes de nacer y quien sabe si más allá de nuestra existencia.
Es un derecho que tenemos como seres únicos. Un espacio vital para el pensamiento libre, para la contemplación de nuestros éxitos y fracasos.
Un espejo que refleja nuestra verdadera faz. Sin máscaras, sin engaños.
Nadie escapa de ella, porque ella es… la soledad.

 

 

Autor: Pedro Segura

Amanecer

Amanecer

Tan solo vivió seis días. Sus restos fueron hallados en Alaska, por un grupo de investigadores. Era una bebé humana de 11.500 años de antigüedad perteneciente a un grupo de humanos desconocidos hasta ahora en el continente americano, y obliga, una vez más, a reescribir una parte de nuestra historia. Especialmente, la que concierne a los ancestros nativos americanos tal y como indicó el profesor Willersley a la BBC.
Siguiendo la línea de investigación de Willersley, se trataba de un grupo de humanos que migró en oleada desde Siberia gracias a que el nivel del mar en aquella época era más bajo.
La comunidad indígena local le puso el nombre de “Xach’itee’aanenh téede gay” que significa “Niña del amanecer”, hermoso y triste a la vez.
Su vida en aquel mundo tan lejano y lleno de contrastes fue efímera, y esto es triste. Pero nos ha entregado un legado que en parte revoluciona nuestra historia, y esto, es hermoso.
A parte de la transcendencia del descubrimiento también hay algo a destacar, y que, casi siempre obviamos en este tipo de hallazgos, es el mensaje entre líneas. Un mensaje que nos debería cuestionar si somos realmente tan diferentes unos de otros ¿Tal vez esa diferencia esté causada por nuestro modelo cultural? Es evidente que existe diferencias entre etnias ¿pero son insalvables o solo son productos de nuestra cultura?
El llanto de un bebé interrumpe mi escrito. Está amaneciendo, y seguramente, el bebé que llora lo hace porque desea comer. Me pregunto si “La niña del amanecer” lloró cada mañana durante su corta vida por el mismo motivo. Seguramente sí que lo haría, aunque fuera tan distinta a nosotros.
Como he dicho antes, en esta parte del planeta en la que vivo comienza un nuevo día, mientras que casi la otra mitad está sumida en la noche nosotros contemplamos un nuevo amanecer. Y es paradójico porque cada día que transcurre es un día menos del resto de nuestras vidas, sin embargo, es un paso hacia el futuro y a la ilusión.
Asumir esta sencilla regla no significa resignación. No tiene nada que ver. Hace referencia a un mensaje que en ocasiones puntuales y desde tiempos remotos se ha repetido como un mantra: carpe diem.
Soy el primero en reconocer que, como pensamiento o deseo está bien, pero como realidad es difícil. En un mundo desequilibrado por guerras, políticas, desastres ambientales, etc., casi resulta pedante realizar esta exposición. Aunque en el fondo todos sabemos que esa debería ser nuestra política universal. Y buscar más en lo que nos une que en lo que nos separa.
Si nuestros ancestros provenían de un mismo lugar, no somos tan diferentes a los del otro lado de la Tierra. Nuestras diferencias están originadas por el asentamiento en una zona determinada, la mezcla con otras razas, el desarrollo cultural propio, las invasiones, las colonizaciones y, las guerras (la política).
La historia, y es por todos conocido, está manipulada. Tergiversada por aquellos que la han escrito dictada por los vencedores, implantando en cualquier acontecimiento su propia ideología en beneficio a los intereses de grupos afines a la misma.
Y esto nos lleva a una conclusión, una gran parte de lo que somos esta cimentado por la mentira. Nuestros valores están fundamentados en una historia deformada de los acontecimientos ocurridos antaño y que hoy justifican con políticas que dictan leyes restrictivas esclavizándonos y separándonos cada vez más a unos de otros.
Existe una obsesión en crear sociedades vacías (manipuladas) sin pensamientos individuales y desdichadamente, lo están logrando.

En la búsqueda de nuestros orígenes se han producido numerosos descubrimientos que contradicen muchos conceptos implantados por la política y la religión con referencia a la raza humana. Como dije antes, claro que uno tiene un color de piel distinto a otro, habla en otra lengua, otra cultura… pero la esencia es la misma, humanidad.
La humanidad que tiene sinónimos como sensibilidad, piedad, compasión, sufre de la misma forma en cualquier parte del planeta con situaciones injustas de cualquier índole. Pero una parte de ella es ignorada y despreciada por no tener afinidad con la otra parte por cuestiones esencialmente “políticas y religiosas”. Y es una práctica que funciona y se ha ido extrapolando por todo el mundo incluso en aquellos países que ignoran y desprecian. Con una finalidad política desestabilizar un equilibrio social que oculte su ineficacia como gobernantes.
Antes de ser contaminados por el sistema, hasta cierta edad, un niño no distingue a otro por su procedencia, lo hace por su comportamiento. Cuando crecemos, la educación tanto académica como familiar, influenciará nuestra visión ante los “diferentes”. Es un bucle letal que construye nuestras sociedades, nuestras políticas…nuestro futuro.
Los actos naturales, reír, llorar, amar, odiar, lo ejecutamos de la misma manera. Son los motivos por el que lo hacemos lo que provoca la diferencia. Cuando un niño llora porque se está muriendo de hambre no es el mismo que el niño que llora porque quiere comer.
Son las desigualdades que estamos provocando, no tan solo en otros países lejanos, sino también en los nuestros, las que anularan nuestras individualidades como personas y nuestros derechos. Nos obligaran acatar cualquier medida para subsistir. Lo harán sin demasiado esfuerzos ni costes porque llevan años planificándolo. Solo tenemos que ver la pasividad social, o en otras circunstancias, la violencia inusitada en determinadas situaciones y que son fomentadas por la política del sistema. Todo esto pone en riesgo nuestro futuro, no el de ellos.
Todo dependerá de nuestros pensamientos, actos, es decir de nosotros. A veces en la vida todo se basa en encajar. Hay situaciones que no comprendemos, creencias que no compartimos, lenguas que no entendemos, y ante esas diferencias naturales, la política crea barreras para no aceptarlas. Si en vez de trazar fronteras tratáramos esas diferencias, sin imposición de ningún tipo, como un intercambio de valores para encajarlo en nuestro modelo de sociedad nuestra visión sería más aperturista, sin tantos muros.
El sistema ha desviado nuestra atención hacia un escaparate virtual donde se proyecta una imagen distorsionada de la realidad. Cada vez vivimos más alejados de ella, aunque creamos lo contrario. Y muchos actúan, algunos conscientes y otros inconscientes, como sicarios. Creando círculos o grupos virtuales que son excluyentes con los que ellos tildan de diferentes o no gratos, a pesar de que lo único que hacen es dar su opinión o discrepar sobre determinadas cuestiones. Creo que no es necesario decir que excluyo aquellos indeseables que solo, como se dice actualmente, trolean para provocar enfrentamientos.
Por estas situaciones, y tantas otras que todos podemos observar, pienso que el sistema esta triunfando y no se detendrá hasta lograr su objetivo.
Sinceramente, si dejamos en manos de la política (políticos) los problemas sociales, y no actuamos con el sentido común, estamos condenados.

Dentro de unas horas amanecerá en el otro extremo. Y el silencio del alba se romperá por el llanto de un niño…

 

 

Autor: Pedro Segura -llenodestrellas.com