Ecce Homo – He aquí el hombre –

Hombre de Vitruvio 1490 wikipedia

Hombre de Vitruvio 1490 wikipedia

Aceptar verdades sin cuestionarlas, sin preocuparnos de que existan hechos constatables que las ratifiquen, ha sido y continúa siendo, una práctica habitual en nuestras sociedades. Admitimos credos y leyes vinculadas con esas verdades, que nos obliga a vivir de una forma determinada y que, por regla general, suelen ser censurables y restrictivas para la gran mayoría.

Creo no equivocarme, al afirmar, que todos somos conscientes de la existencia, desde tiempos pretéritos hasta la actualidad, de una manipulación sistemática a todos los niveles en la historia de la humanidad. Obedeciendo a una intencionalidad manifiesta; anular nuestra voluntad, evitando con ello, el pensamiento independiente, para dirigirnos por el camino que, los autores de esta manipulación, han diseñado para obtener su rédito.

Cara Jesús3

Hay un ejemplo histórico que podemos utilizar para ilustrar esta declaración. Se trata de un personaje: Jesús de Nazaret. Un personaje al que se le considera el Mesías y se le atribuye la fundación de una nueva religión: El cristianismo. Una de las figuras más influyentes de la cultura occidental. En este artículo no se cuestiona su existencia, lo que es objeto de debate es la manipulación de su imagen y la reinterpretación de su mensaje que, desde hace más de dos mil años, la Iglesia se ha encargado de fraguar.

La mayoría de los investigadores coinciden en que existen contradicciones entre los diversos relatos sobre sus acciones. Estas disonancias obedecen a una causa y es que durante muchos años, todas las acciones de Jesús, fueron transmitidas por tradición oral, siendo esto un factor condicionante para ello, ya que dicho procedimiento está expuesto a la multiplicidad interpretativa de los cronistas. Todos los datos que tenemos sobre su vida y muerte están recogidos por los testimonios de sus discípulos y transcurrieron  cuarenta años en transcribirse, dando como resultado lo que hoy conocemos como evangelios.

Subrayamos esta última aportación, cuarenta años, este fue el tiempo diferido hasta escribirse dichos testimonios. Sin duda, la probabilidad de alteración del contenido aumenta considerablemente. Y no solo de forma intencionada, sino también a consecuencia del paso del tiempo. Rememorar unos hechos después de cuarenta años, con la deformación de la realidad a la que es sometido, resta credibilidad al testimonio.

Un número elevado de evangelios fueron escritos en la antigüedad, pero la Iglesia solo admitió a cuatro de ellos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan, a los que catalogó como  canónicos, pasando a formar parte del Nuevo Testamento. Aquellos que no fueron admitidos se les conocen como apócrifos. La muerte y resurrección de Jesús constituye la médula esencial de estos evangelios canónicos, siendo la resurrección, el fundamento de la fe cristiana.

Representación cuatro evangelistas

Representación cuatro evangelistas

Pero en las investigaciones efectuadas hasta la fecha, los historiadores no han hallado ningún dato tangible sobre este hecho transcendental para la fe cristiana. Solo se dispone del testimonio textual de sus discípulos, con las inconveniencias anteriormente puntualizadas. No hay otras fuentes como puedan ser arqueológicas o numismáticas. La resurrección de Jesús está sustentada por la evidencia, la fe, y no puede ser confirmada como un hecho histórico.

Sucede lo mismo con las acciones y mensaje de Jesús de Nazaret, no se puede aseverar que, lo transcrito cuarenta años más tarde, se ciña a la verdad de lo acontecido. Los evangelios, constituyen una fuente de información histórica, no hay duda, de lo que se duda es de su composición. Sus autores, remodelaron las acciones de Jesús con sus propias creencias teológicas. El presunto mensaje de Jesús fue modificado a conveniencia de sus autores. La Iglesia, durante siglos continuó con el encaje del mismo para justificar su existencia. La imagen real del personaje resultaría desfigurada con el mismo propósito.

Para Antonio Piñero, catedrático de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid, especialista en lengua y literatura del cristianismo primitivo y una autoridad en la materia, la imagen de Jesucristo:

“se forma por el consenso de la tradición, a la que, como a un árbol, se le van cortando las ramas que son disonantes para lograr una imagen de un Jesús único”.

Por ello ¿cuál fue realmente la verdad histórica de un profeta llamado Jesús? ¿Cuál fue su verdadero mensaje? Hay demasiados intereses, religiosos, políticos, para que estos interrogantes obtengan sus respuestas. ¿Alguien se imagina, las consecuencias que provocaría rectificar toda la base fundamental de este hecho que la iglesia se ha encargado, durante siglos, de transmitir y representar? Una doctrina, por la que se ha vertido sangre inocente, se ha producido cruzadas y fundado la Inquisición. Todo ello, sería admitir una falsedad. Declarar abiertamente que, millones de personas, han sido engañadas por unos ideales y valores manipulados, concebidos para satisfacer los intereses de sus autores, provocaría una fractura social de considerable dimensión. Algo que obligaría a millones de personas movilizarse y pensar libremente sobre la verdadera naturaleza de lo que somos ¿marionetas? Que anularía el argumento, de una vez por todas, del sentimiento de culpa constante que la religión ha introducido en nuestras vidas durante siglos, modificando gran parte de la estructura social impuesta a creyentes y no creyentes. Y todo ello únicamente con el argumento de la fe.

Si nos ceñimos, exclusivamente, al estudio histórico de la muerte y crucifixión de Jesús, nos ubicaríamos en una fecha próxima al año 30 de nuestra era. Una época, en la que surgían numerosos profetas que anunciaban la eminente venida del reino de Dios. Probablemente, sucedió en la celebración de una de las principales fiestas judías: La Pascua judía. En Jerusalén, centro de peregrinación de la misma. El desplazamiento masivo de personas provenientes de todas las franjas de Israel y de otros puntos, aumentaba la posibilidad de revueltas contra el poder establecido de Roma. Por ello, los romanos, no dudaron de enviar ingentes tropas de soldados para evitar que la situación pudiera descontrolarse. El Templo de Jerusalén representaba el centro de todo este advenimiento, por tanto era un lugar clave para tener vigilado por los romanos. En este contexto aparece Jesús, un líder profético y predicador judío, acompañado por sus discípulos. Estos, estaban convencidos de que Jesús era el Mesías, el liberador de Israel. Por ello, dispusieron de un asno para que entrara en Jerusalén, montado en el mismo, realizando un itinerario referencial desde Guijón, en el valle del Cedrón, que comunica el monte de los Olivos con Jerusalén.

Con este acto, transmitían un mensaje desafiante, se está enunciando como rey de Israel, debido a que utiliza el mismo procedimiento de Salomón, identificándose con el Rey de la profecía de Zacarías.
La sociedad judía de la época era conocedora del Antiguo Testamento, atenta a la llegada del Mesías profetizado o a la de un Rey libertador. Por ello, captaron de inmediato el mensaje de Jesús. Este acto, tampoco pasó inadvertido por los romanos, quienes vieron en Jesús a un insurgente, un perturbador.

El segundo incidente lo provoca en el Templo, en éste, Jesús acomete contra los mercaderes, ya que considera sus prácticas, una falta de reverencia hacia la santidad del recinto. Su acto, una vez más, están impregnados de doble significado, porque también ponen en evidencia a los que toleran estas actividades. Era evidente que la facción religiosa encargada de ello: El clero del Templo y los saduceos, se dieron por aludidos e injuriados.

La reacción no tardó en producirse. La policía del Templo y seguidamente la de los romanos, intervinieron con el objetivo de dispersar los disturbios que se originaron entre los comerciantes y los discípulos de Jesús.
Las continuas predicaciones de Jesús, el poder de convocatoria que el galileo demostraba continuamente, eran signos evidentes de que, para las autoridades judías, Jesús personificaba una amenaza. Debían actuar y así lo hicieron. Las autoridades, a nivel interno, resolvieron condenar a Jesús por orden público y conducirlo ante Pilato.

Pilato, ante los alborotos originados por el tal Jesús en el Templo, la postura contraria de Jesús a pagar tributos y la predicación del establecimiento de un nuevo Reino, no dudó en catalogarlo como un personaje peligroso para el Imperio. Por ello, cuando Jesús es entregado por parte de las autoridades judías, Pilato, no titubeó en arrestarlo por motivos políticos.

El sumario fue breve, acabando en una pena capital por sedición. Jesús fue crucificado, entre malhechores que bien pudieron ser discípulos suyo, como clara advertencia a presuntos rebeldes. Pilato, probablemente, ordenó colocar una tablilla en la cruz (titulus crucis), indicando el motivo “rey de los judíos“, de esta forma, reafirmaba el castigo que recibiría quien osara desafiar a la soberanía romana.

Jesús, tras horas de agonía, fallece en la cruz. Los propios romanos lo bajan de la cruz, evitando con este acto, provocar los sentimientos religiosos de los judíos. Lo envuelven en una sábana y lo entierran rápidamente en una tumba cercana.

En esta libre descripción de la que pudo ser parte de la verdadera historia de la Pasión, encontramos puntos convergentes con lo que en tiempos atrás les sucedió a distintos líderes de la historia. El poder político, religioso, económico, ante la amenaza de revuelta, rápidamente actúa contra estos para evitar perder dicho poder. Si eliminan al cabecilla, el movimiento está muerto.

Actualmente, no es necesario, han logrado que nos encontremos dispersos, sin ningún tipo de unidad puesto que las ideologías han sido seriamente comprometidas. El eslogan de que todos son iguales, ha calado fulminantemente en nuestras sociedades. Han producido una desidia en el compromiso individual, en el pensamiento político y social de los ciudadanos. Nos han convencido de que no hay más alternativas que aceptar lo que el poder imponga, y como decía al principio de este artículo, lo aceptamos sin cuestionarnos nada.

Conclusión…

Hay muchos detalles del personaje que he obviado, ya que se trataba de escribir un artículo y no una tesis. Esa labor corresponde a eruditos en el tema. Por esto, invito a todos a que lean una serie de libros que, referenciados al pie de este artículo, son los que me han inspirado el mismo y desde luego os aportará una información completa sobre el tema.

Elegí a Jesús, por ser un personaje que ha influenciado cultural y socialmente nuestra historia de una manera determinada. Monopolizado por una corriente religiosa que, gracias al personaje, se ha establecido como una institución intocable, utilizándola para realizar actos terribles muy apartados del presunto mensaje que dicen conllevar los evangelios. Que se han otorgado la potestad de reinterpretar y redefinir al personaje para justificar sus propias acciones e incluso su existencia como institución. Sin admitir ninguna otra opción de exégesis que la impuesta por ellos, ya que, según ellos, se trata de una cuestión de fe.

Considero importante y necesario, tener una postura crítica, siempre desde el respeto, hacía esas verdades establecidas sin más argumentos que el de una cuestión de fe. Si damos como válida esta regla, la misma, podría aplicarse a todo lo que nos rodea y esgrimirla en determinados momentos para justificar, a veces, lo injustificable.

En un discurso del año 1999 de Julio Anguita que visualice por youtube, éste manifestó que lo más revolucionario que había escuchado decir en una iglesia en Córdoba fue: Levántate y Piensa. Pues ya es hora de ponerlo en práctica, levantémonos, busquemos nuestros propios pensamientos, debatamos, dudemos, contagiemos a los que están a nuestro alrededor y estos a los que están al suyo, extendamos esa lucha contra esas verdades institucionalizadas, acabemos con esta resignación impuesta y no cabe duda de que todo esto cambiara.

Bibliografía:
La verdadera Historia de la Pasión.
Autores: Antonio Piñero / Eugenio Gómez Segura.
Editorial: EDAF Año: 2009.
Jesús de Nazaret (El hombre de las cien caras).
Autor: Antonio Piñero.
Editorial: EDAF Año: 2012.
Los cristianismos derrotados.
Autor: Antonio Piñero.
Editorial: EDAF Año: 2009.
La cara oculta de Jesús.
Autor: Mariano Fernández Urresti.
Editorial: EDAF Año: 2005.

Collage EH

 

NOTA:  Ecce Homo (Latín para este es el hombre o he aquí el hombre). Se trata, según el Evangelio de Juan (19.5), de las palabras pronunciadas por el gobernador romano Poncio Pilato cuando presentó a Jesús de Nazaret (flagelado, atado y con la corona de espinas) ante la muchedumbre hostil con el objeto de conocer su veredicto final sobre su persona, pues por su parte no veía claro un motivo de condena. Históricamente, esto, no está demostrado que sucediera.

 

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