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Cerebro1Cada día, cuando te despiertas, recuerdas normalmente lo que hiciste el día anterior, quien eres, donde vives, cómo te llamas. Este hecho, debido a su cotidianidad, no nos resulta sorprendente. A esta función que nuestro cerebro desarrolla para aportarnos dichos datos se le denomina memoria.Sin embargo, dicha función es más compleja y frágil de lo que podríamos pensar. Ya que en ocasiones sucede que todo aquello que nuestro cerebro de forma natural codifica y almacena como real o vivido podría en según qué casos no serlo. Científicamente se afirma que la memoria es confiable hasta cierto punto. En una conferencia celebrada en CaixaForum, en abril de 2012 y que llevaba por título: “El enigma de la memoria humana“, Fernando Maestú, neuropsicólogo, investigador y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, decía:

 “La memoria es el sistema cognitivo más falso que tenemos. Para empezar, la información no es almacenada tal y como la vivimos, primero la pasamos por un filtro de información emocional, comparando lo que conocíamos con lo nuevo, lo que nos lleva a distorsionar el evento en el mismo momento en el que lo estamos viviendo.  Existe un 90% de probabilidades de que nuestro primer recuerdo sea falso. Es como cuando sacamos un texto de Word del disco duro y lo reescribimos; el programa nos pregunta ¿quiere usted sobrescribir?, pues eso mismo hace continuamente la memoria”. (Fernando Maestú)

distorsion.Piter2013Un concepto importante que debemos de retener es que: La memoria humana es un proceso cognitivo relacionado con casi todo lo que hacemos conscientemente o no, desde recordar nuestro nombre, hasta cuestiones éticas. Todo estos factores influyen a la hora de evocar un hecho personal, familiar, etc. Imaginemos que tenemos un diario personal donde, obviamente, escribimos lo que nos sucede a diario. Pero por cualquier situación imprevista no podemos anotar durante semanas lo que nos sucedió. Al retomarlo de nuevo intentando rememorar lo acontecido semanas anteriores, nuestra memoria puede alterar esa realidad vivida, involuntariamente, sin tener más implicaciones que la personal. ¿Pero qué puede suceder en circunstancias donde se forma parte de una identificación en calidad de testigos, o en las que se ha acusado directamente a alguien de determinados actos delictivos? Aquí es donde pueden surgir las complicaciones. La validez del recuerdo puede ser cuestionada, pero no desestimada…

Durante muchos años la hipnosis se empleaba como técnica terapéutica para que los pacientes pudieran externalizar sus sentimientos reales consiguiendo a su vez que hablará con total libertad sobre sus problemas psicológicos. El éxito de esta terapia en un elevado porcentaje de casos, hizo que se planteara esta misma técnica para investigaciones policiales, donde resultaba difícil identificar la causa del delito o al autor del mismo. Ampliándose el uso de dicha técnica en testigos presenciales de un delito para que aportaran más información del mismo, interrogatorios, en casos de sospechas de abusos a menores, en casos de supuestas abducciones extraterrestres, etc.

Se llegó a crear un fármaco utilizando pentotal sódico, conocido posteriormente como el famoso “suero de la verdad“, que era inyectado, en los interrogatorios, a las personas implicadas, con la presunta finalidad de extraer la veracidad de un determinado hecho.

suero verdad

Síndrome de Falso Recuerdo o Falsa Memoria (SFR/SFM).

Este es el término utilizado para la hipótesis que describe un estado mental en el cual un individuo tiene un alto número de recuerdos muy vívidos pero falsos. Esta sería su definición. Pero hay un caso que se puede calificar como detonante de este síndrome. Es el caso de una joven de 19 años, Californiana y de nombre Holly Ramona, que debido a problemas de depresión y bulimia asistía a sesiones de psicoterapia. Su terapeuta le recomendó someterse a sesiones de hipnosis para conocer la verdadera causa de su problema. El resultado fue dramático. Pudo recuperar supuestos recuerdos reprimidos de hacía más de 10 años, descubriendo que su padre había abusado de ella cuando tenía entre cinco y ocho años de edad. Holly, demandó a su padre Gary Ramona, el proceso duró cuatro años, Gary perdió su familia y su empleo. Pero él negaba todo los hechos declarándose inocente, hasta que con la ayuda de la psicóloga Elizabeth Loftus pudo aportar evidencia que convenció al tribunal de que la psicoterapeuta Marche Isabella junto con el Dr. Richard Rose, habían sugestionado a Holly e implantado involuntariamente recuerdos falsos en su memoria. La terapeuta le dijo a Holly que un porcentaje elevado de problemas de depresión y bulimia estaban relacionados con experiencias de abuso sexual durante la infancia, antes de las sesiones de hipnosis a la que fue sometida. Ganó la apelación y se impuso una multa a la terapeuta de 475.000 $ por concepto de reparación de daños y malas prácticas profesionales.

Elizabeth Loftus

Elizabeth Loftus

La psicóloga Elizabeth Loftus, criticó la validez de estos recuerdos recobrados demostrando, en este caso, ante las autoridades y científicos que la memoria de Holly fue manipulada a través de la terapia aplicada por su terapeuta. Es decir se produjo una negligencia médica.

A raíz del precedente marcado por el caso de Gary Ramona, muchas otras personas fueron exonerados de diversos casos o desistieron de sus demandas basadas en supuestas recuperaciones de recuerdos reprimidos durante muchos años.

A causa de esta situación y la alarma social que se generó, se forma en 1992, La Fundación para el Síndrome de Falso Recuerdo (FSFR), constituida por un grupo de padres que habían sido acusados de abuso infantil, sus abogados y académicos que apoyaban la causa y que promueven la hipótesis del SFR y critican la validez de los recuerdos recobrados. Un miembro de la FSFR es la experta en memoria Elizabeth Loftus, que colaboró en la resolución del caso Gary Ramona. La FSFR coopera con las organizaciones anti-pseudociencia CSICOP y La Sociedad de Escépticos (The Skeptics Society), las cuales consideran que los recuerdos recuperados son pseudociencia típica, pero especialmente peligrosa.

Sin embargo, existen ciertos puntos oscuros relacionados con esta Fundación. Al parecer, según sus críticos, dicha Fundación no realiza las pertinentes indagaciones de los antecedentes de los que dicen ser falsamente acusados. Incluso uno de sus miembros fue obligado a dejar la Fundación por desafortunadas declaraciones a un medio de comunicación holandés, sobre la pedofilia.

Estos datos que aporto, opino que eran necesarios reflejarlos y no desvirtúan el tema central del artículo, contribuyendo a contemplar la información expuesta, con sensatez y desde distintos puntos de vista.
Ciertos temas, como el abuso a menores, no pueden ser tratados tan frívolamente por ninguna de las partes, y se deben de investigar a fondo. No se puede acusar o eximir tan libremente, se deben de activar todo los medios necesarios para esclarecer los hechos.

El síndrome no está actualmente aceptado por la comunidad científica debido a ciertas opacidades en el mismo. Pero si que han puesto de manifiesto que los métodos utilizados para recuperar recuerdos son susceptibles de distorsiones y obviamente alteran la realidad vivida. Como ya he expuesto en otros temas, todo está abierto y sujeto a variaciones acorde con la evolución de las investigaciones y estas aporten nuevos resultados del mismo.

A modo de conclusión…

Acostumbrados, como estamos, a considerar misterioso o anómalo aquello que no podemos visualizar, o lo que determinados medios sensacionalistas nos muestran, nos apartamos de la contemplación de nuestra rutina diaria ignorando que nuestra existencia es en sí un verdadero misterio. Que el estudio del cerebro, sigue deparándonos conocimientos que rebaten parte de los que ya se habían instaurados. Que el mecanismo que rige nuestra memoria es preciso pero no infalible, y lo más inquietante es que puede ser manipulada e influenciada en determinadas circunstancias.

Cualquiera de nosotros puede ser objeto de esa manipulación y sin necesidad de hipnosis, un “simple” anuncio publicitario que repite constantemente su mensaje quedará grabado en nuestra memoria sin que seamos conscientes de ello. Y un día, haremos lo que nos solicitaba: beber determinada marca de licor, comprar una marca de ropa, votar a determinada fuerza política…

Todo lo expuesto no debe, bajo ningún concepto, hacernos dudar de los métodos que los profesionales dispongan pautarnos en el caso de sufrir una patología de este género. Este artículo solo pretende dar a conocer un caso que resulta curioso y creo que a su vez instructivo por la naturaleza del mismo.

Fuentes: es.wikipedia /articles.latimes.com

 

Os dejó con este vídeo que ampliara y cerrara el tema expuesto.

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