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Uno de…

Reflejada en un pequeño charco estaba la luna, la primera de noviembre. Era el resto de un día lluvioso y frío como desde hace mucho no eran por esta época. La humedad extendía su gélido manto en una noche serena, iluminada por ese cuarto de luna menguante convertida en testigo del deambular de esos seres invisibles y descarnados, que pueblan la noche para acudir a una llamada… pero en particular la de este; uno de noviembre. Una fecha que está señalada por multitudes de culturas discrepantes en la forma de celebrarla, pero coincidentes con el propósito: ofrecer una ofrenda, un recuerdo para aquellos que se encuentran al otro lado.

Toda esta energía moviliza a ellos, los que residen en el otro plano. No importa la fe que se profese, si es que se cree en algo, lo único determinante es el pensamiento. Unos transmitirán tristeza. Otros resignación. Los hay que lo festejan y también los que siguen odiando.

En esta amalgama de emociones los incorpóreos pueden quedar atrapados. En esa situación todo puede suceder. Dependiendo de la llamada a la que acudan su respuesta puede ser proporcional. Traerlos de vuelta a un mundo que ya no es el suyo es arriesgado e insensato pues ya no se rigen por nuestras reglas. No importa el motivo. El amor hace mucho que no lo sienten. El odio se les perdió en el fondo de ese nicho o devorado por las llamas del crematorio. Son seres despojados de todas nuestras concepciones que una vez intentaron vivir acorde a todas esas reglas impuestas por el sistema. Y algunos lo consiguieron y otros…

Si encendemos una vela, que su luz sea para iluminar, dejando atrás los recuerdos de cualquier índole. Ya no son lo que fueron. Tal vez hayan aprendido y algún día regresen para finalizar el camino iniciado.

A todos sin excepción nos llegará ese día, y agradeceremos el brillo de una luz que ilumine nuestra oscuridad.

 

 

Autor: Pedro Segura -llenodestrellas.com-

¿El Plan B?

Hoy la mayoría de las portadas de distintos medios informativos tienen un titular que destaca por encima del resto: Reino Unido elige abandonar la Unión Europea. Inevitablemente he sentido una especie de “déjà vu“.

En el programa 2X03 de La Cuarta Esfera (http://www.ivoox.com/10263511), dedicado y de forma temática al III Reich, realicé una aportación al mismo, donde abordaba una teoría sobre la posibilidad de la existencia de:

EL PLAN B

A pesar de la supremacía nazi, el III Reich contempló la posibilidad de perder la Guerra. Por ese motivo se dice que existía un plan B. Se trata de un documento redactado el 7 de noviembre de 1944, cuya siglas son: EW-Pa 128, conocido también como RED HOUSE REPORT, donde se recogen los planes elaborados por diversos empresarios alemanes reunidos clandestinamente el 10 de agosto de ese mismo año en Estrasburgo y siguiendo las órdenes del III Reich, donde se detalla el diseño de la Unión Europea y se esboza, inclusive, el proyecto de una moneda única ¿el euro?
Un plan basado en la economía, trasladando el capital a países neutrales como es el caso de Suiza, con la finalidad de reconstruir un nuevo imperio alemán.

Todo esto adquiere matices inquietantes cuando la creación de una moneda europea fue propuesta en una reunión del grupo Bilderberg en 1955, presidida por el Príncipe Bernardo de Holanda, antiguo miembro de la SS antes de la Guerra y que huyó a Inglaterra cuando fue invadido su país.

Y si aportamos otro dato como que en 1958 Walter Hallstein, abogado alemán que fue detenido por los aliados en 1944 y a quién se le borró su pasado nazi, se le nombra primer Presidente de la Comisión de la Comunidad Económica Europea…no parece tan descabellada la teoría de ese plan B, la creación de un IV Reich basado en un imperio económico.
La crisis actual formaría parte de ese plan B, las concesiones de créditos, prácticamente impagables, el incremento de los impuestos, el descenso salarial, la política de recortes y austeridad, como consecuencia de dicha crisis, causaría en los países, sobre todo los situados al sur de Europa, perder parte de su soberanía y quedar sometidos por Alemania. Algo que puede ser definido como una invasión pero de tipo económica.
La versión oficial es que en 1942, Alemania al creer que tenía ganada la II Guerra Mundial, decidió reunir a economistas e industriales en Berlín con el objetivo de crear una “Sociedad Económica Europea” proponiendo una moneda para toda Europa y un solo Banco Central ubicado en Alemania, la base es la misma, este documento histórico existe y se puede consultar en el Catálogo Mundial OCLC (World Catalogue OCLC) con el núm.: 31002821 .

Soy consciente de que todo lo expuesto estaría dentro del marco de la conspiración, pero es que la historia esta fraguada por conspiraciones que originaron cambios en las sociedades a todos los niveles. Podéis indagar por vuestra cuenta y seguro que puede sorprenderos lo que encontréis… quién sabe si la verdad.

Recomiendo la visualización del cortometraje “La gran invención” del año 2014, dirigida y escrita por Frenando Trias de Bes, inspirado en este hecho.

Pensamientos de un Transeúnte

Pensamiento 1

 

 

 

¡DESPIERTA!

Jaula

¿A quién le importa?

Shiva (Wikipedia)

Shiva (Wikipedia)

 

¿A quién le importa?

Aunque no es éste, un planteamiento actual, existe una constante que incide en la insistencia de que la historia se repite. Frases dichas por personajes celebres como Charles Darwin: “La historia se repite. Ese es uno de los errores de la historia” o como la de Nicolás Avellaneda:Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla” aluden a ese sentimiento.

También hechos históricos, como las dos guerras mundiales, parecen reforzar esa supuesta repetición de la historia. Por ello, no es descabellado teorizar si la historia está fraguada o sigue una trayectoria cíclica.

En la Europa precristiana, la concepción cíclica de la historia se encontraba fuertemente arraigada en ese periodo. “Durante el año, las cuatro estaciones se suceden siempre en el mismo orden”. “El Sol cada mañana nos alumbra sin faltar a su cita y, a la vez, no es nunca exactamente el mismo Sol”. Estos, son algunos de los argumentos que basado en la observación del mundo natural, exponían como ejemplo.

Además, en numerosos pueblos ágrafos (se denomina así, a sociedades que carecieron de métodos de escrituras y obviamente de soportes escriptorios para perpetuar su memoria) está presente la concepción cíclica. En estas sociedades se utilizaba la tradición oral transmitiendo de esta forma su historia y experiencias. Lamentablemente, dichos grupos humanos, fueron sometidos por otros pueblos invasores denominados cultos, anulando su cultura, creencias y borrando casi todo su legado. Algunos investigadores lograron, no hay crimen perfecto, localizar restos arqueológicos de estas poblaciones que demostraron su existencia, ayudando el estudio de las formas de vida de aquellas sociedades extintas.

De igual forma, hayamos dicho pensamiento en las grandes civilizaciones de la antigüedad, como en el antiguo Egipto (la doctrina del Eterno Retorno). En el mundo islámico (Ibn Jaldún).En China y su ciclo dinástico. En las religiones Dhármicas, y entre los griegos, los pitagóricos y los estoicos.

Pero todo cambia con la llegada del judeocristianismo, el cual, introduce la concepción lineal de la historia. Basado en el concepto bíblico de la expulsión del hombre del jardín del Edén, el hombre no es libre de hacer lo que quiera, está obligado someterse a los designios de un ser superior (Dios), en un camino y una dirección única hasta el final escatológico previsto por ese ser superior: El Apocalipsis.

Y es a partir de este acontecimiento, la historia es concebida oficialmente de forma lineal. La mayoría de los historiadores están de acuerdo con este concepto, aunque desde otro punto de vista. Para estos, el hecho de la evolución humana es la legitimación de esta concepción. Pasamos de una etapa primitiva, a la actual, dominada por la tecnología, todo ello en una línea rectilínea.

Trazando mentalmente una imagen que pudiera representar dicha afirmación, lo primero que se nos proyecta, es algo semejante a la técnica que se utiliza en el dibujo en perspectiva. Imaginemos una línea lejana horizontal que representaría el futuro, un punto de fuga, la humanidad, caminando linealmente hacia ese futuro.

Un camino lineal.

Un camino lineal.

Entonces: ¿Por qué se insiste en que la historia se repite? ¿Podría estar equivocada la concepción lineal de la historia?

Algunos eruditos en el tema, aseguran que existen restos arqueológicos que dejan entrever la posibilidad de la preexistencia de otra humanidad antes que la nuestra. Así como ciertos textos, donde se testimoniaba de grandes cataclismos ocurridos, guerras, epidemias, que provocaron la desaparición de la civilización existente en ese periodo, retornando a comenzar desde cero. Los autores de mencionados textos, no tenían duda alguna, la historia era cíclica.

Todo esto nos puede parecer ficción, agorero o simplemente importarnos un pimiento. Pero aunque reneguemos del tema, somos conscientes de que, en estos momentos más que en ningún otro de nuestra historia, algo flota en el ambiente a niveles globales que hace plantearnos estas cuestiones. Nos inquieta el presente y buscamos en el pasado nuestro futuro. Coexiste una convicción de que estamos próximos al final de un ciclo, que somos poseedores de determinados fragmentos de este enorme rompecabezas denominado historia que no encajan, como si no pertenecieran a este puzzle ¿existió otro?

Sabemos que la historia ha sido y sigue en la actualidad manipulada. Y esto es así porque siempre ha sido escrita desde un punto de vista: La de los vencedores. Muy pocas referencias se dan de los vencidos, y en la mayoría de los casos, los intereses políticos y el tiempo se ha encargado de enterrar esos testimonios y hacerlos desaparecer. La propia concepción de la linealidad es una herramienta para limitarnos nuestro campo de visión. Imaginemos que, por ejemplo, vivimos en un edificio donde la luz del exterior solo entra por una ventana. Día tras día nos obligaría contemplar el mismo paisaje, algo parecido al mito o alegoría de la caverna de Platón (libro VI y libro VII de la República). Al contrario de si dispusiéramos de otras ventanas, el paisaje sería vislumbrado desde distintos ángulos, observando diferentes matices.

Platón  (427 a. C. / 345 a. C.) Wikipedia

Platón (427 a. C. / 345 a. C.) Wikipedia

 

Día tras día nos obligaría contemplar el mismo paisaje, algo parecido al mito o alegoría de la caverna de Platón (libro VI y libro VII de la República). Al contrario de si dispusiéramos de otras ventanas, el paisaje sería vislumbrado desde distintos ángulos, observando diferentes matices.

Similar ejemplo sería aplicable al concepto cíclico o esférico, como algunos denominan. En este caso la experiencia diaria sería recurrente, periódica, y posiblemente, pienso, que previsible y hasta evitable.

Llegado a este punto, me pregunto si realmente es importante conceptuar cómo se estructura nuestra historia. A nivel antropológico, efectivamente, es significativo. Pero ¿y a nivel práctico, es útil? ¿Sería nuestro presente diferente de haber adoptado el modelo cíclico? o ¿Por el contrario estaríamos en el mismo punto en el que actualmente nos hallamos?

Cuestionarnos estas hipótesis, sin restar importancia a dichos planteamientos, me atrevería a decir que sería entrar en un debate estéril haciéndonos perder el auténtico objetivo de nuestra existencia y de lo que estamos perdiendo como sociedad. Caeríamos en la manipulación, una vez más, de un sistema que ha construido una historia que encaja a la perfección con el régimen, que están construyendo a nivel mundial, utilizándonos como meros instrumentos para conseguir un firme propósito: subyugarnos.

Si estamos al final de un ciclo, de una etapa, luchemos antes de sucumbir por lo que cada día, semana, mes, año, nos están arrebatando: Nuestra LIBERTAD, sí, en mayúsculas. No permitir que hoy consigan aprobar leyes injustas, ejecuten acciones contra la sociedad que la empobrecen a todos los niveles, rechazar la privatización de lo público y un sin fin de ejemplos que podría mencionar, sería entregar un legado transcendental a los futuros herederos.

Si trasladamos, a la civilización venidera, nuestra historia y experiencias desde un punto de vista imparcial, donde se describa todo aquello que hicimos mal y en lo que acertamos, poseerían el conocimiento sin manipular de la verdadera historia, y un punto de referencia para superar lo que nosotros no conseguimos. Aprenderían que la manipulación a la que fuimos sometidos, y los errores propios, fueron el desencadenante de llevarnos casi al borde del abismo existencial. Esa nueva civilización se enfrentaría con otros retos distintos, y esto si tendría el concepto de evolución y de ellos dependería superarlos y secundar el ejemplo de sus antecesores para encontrar el verdadero significado de nuestra vida.

Y cierro este artículo con la misma pregunta con el que lo inicié: ¿A quién le importa?

Ecos del futuro...

Ecos del futuro…

El Experimento Milgram

Maldad 3

Siempre se atribuye la maldad a personas que, por regla general, sufren algún tipo de disfunción  mental o una patología que les causa dicha alteración. Sin embargo, en sucesos históricos, o espectáculos considerados como típicos en ciertas regiones del planeta, se consideran normal la práctica de la maldad. Me explico, en lo referente a la historia de la humanidad, las agresiones sobre determinados grupos étnicos, contrarios a nuestras ideologías, no son considerados por los historiadores como genocidios, se considera simplemente conquistas, actos heroicos. Las cruzadas, por ejemplo, no son recriminadas, son contempladas como episodios históricos, sin cuestionárseles más. En ciertas fiestas regionales, el sufrimiento de los animales, son considerados parte de las diversiones populares y aceptadas por la mayoría.

Para no extenderme más en esta introducción, lo que quiero plantear es la duda sobre si la maldad pudiera obedecer, en determinas ocasiones, más a causas culturales que patológicas.

En el anterior artículo, escribía sobre la manipulación ejercida sobre los individuos y como actuaban sin tener en cuenta las consecuencias de estos. En éste, presentaré un experimento que, según su autor y sin apartarse mucho del tema de la manipulación, demostrará que la maldad mora en cada uno de nosotros y solo es necesario el resorte apropiado para activarla.

El experimento Milgran

Adolf Eichmann durante el juicio al que fue sometido en Jerusalén, en 1960, y en el cual fue sentenciado a muerte, por crímenes contra la humanidad durante el régimen nazi en Alemania, declaró que, al parecer, estaba sorprendido ante el odio que suscitaron sus actos. Manifestó que él sólo obedecía órdenes, y por dicha razón, estaba obligado a cumplirlas sin ningún tipo de titubeos. Eichmann, era el encargado de la logística, planeando la recogida, el transporte y exterminio de los judíos. Argumentó incluso que, personalmente, no tenía nada en contra de los judíos. Actuó conforme a los principios y valores que el régimen nazi promulgaba, sin cuestionarse las consecuencias de estos, estaba totalmente convencido y lealmente, cumplió con los mismos. Los análisis psiquiátricos, a los que fue sometido, posteriormente, coincidían en lo mismo: Eichmann era una persona sana mentalmente.

Adolf Eichmann durante el juicio (1960). Adolf Eichmann (1942).

Adolf Eichmann durante el juicio (1960). Adolf Eichmann (1942).

 

Stanley Milgran  (1933/1984) wikipedia.

Stanley Milgran (1933/1984) wikipedia.

En 1961, Stanley Milgram (Nueva York, 15 de agosto de 1933 / Nueva York, 20 de diciembre de 1984) psicólogo, motivado por las declaraciones de Adolf Eichmann  e inspirado por los experimentos de Solomon Asch, sobre la conformidad de las personas, decidió llevar a cabo su propio experimento, en el cual, trataría de demostrar si la obediencia, pudiera actuar como mecanismo detonante, para mostrar la crueldad que cualquier persona, pudiera ejercer sobre otra, influenciado por ésta.

Milgram, puso un anuncio, donde solicitaba voluntarios para realizar un estudio sobre la memoria y el aprendizaje. A estos voluntarios, se les retribuiría con cuatro dólares, un equivalente a veintiocho dólares actuales, más dietas. Ocultando a los participantes, el objetivo real de la investigación: Las consecuencias que la obediencia a la autoridad pudiera provocar en los individuos.

Al experimento acudieron personas con edades comprendidas entre los 20 y 50 años y de diferentes clases culturales. Para la realización del experimento, se precisaba tres personas. Una, era el propio experimentador. La segunda, actuaría como “maestro” y la tercera como alumno. Para designar al maestro y alumno, se seguiría el proceso de elegir una papeleta al azar, por cada uno de ellos, de una caja donde se encontraban introducidas. En estas papeletas, se encontraba escrito alumno o maestro. Pero todo estaba totalmente manipulado, ya que en las dos papeletas ponía maestro, y un cómplice que se hacía pasar por participante indicaba siempre que le había tocado ser alumno. Una vez designados “maestro” y “alumno”, el investigador explicaba a los presentes que para estimular la memoria y el aprendizaje era necesario infligir al alumno algún tipo de “persuasión”. Para ello, el participante elegido como maestro, dispondría de una máquina de voltajes para aplicar una descarga de menor a mayor intensidad, cada vez que el “alumno” fallase en la respuesta a la pregunta que se le formulase. También le advertía de que, las descargas conforme fueran incrementándose la intensidad, podrían llegar a causar en el alumno dolores extremos.

Posteriormente se pasaría a la segunda fase, donde maestro y alumno quedarían separados por un módulo de vidrio.

Gráfico del experimento.

Gráfico del experimento.

El fingido alumno, se sentaba en una especie de silla eléctrica y se le sujetaba con correas para impedir que se levantara antes de finalizar el experimento. Se le colocaban unos electrodos en su cuerpo, aplicándole crema para “evitar quemaduras”.

Milgram 2

 

El maestro era testigo de todo este procedimiento y seguidamente se sentaría en el otro módulo disponiendo de la máquina de voltajes para cumplir con su obligación.

Milgram 1

Se les informaba a los participantes que el experimento sería grabado, evitando con ello, la negación posterior de la responsabilidad que los actos de cada uno pudieran conllevar.

A continuación daba comienzo el ensayo. El maestro recibía una hoja donde aparecía escrita una lista de palabras pares. Éste, leía dicha lista con el objetivo de que el alumno memorizara las mismas. Cuando finalizaba la lectura completa, procedía a leer únicamente la primera mitad de los pares de palabras, dando al alumno cuatro posibles respuestas para cada una de ellas. Si la respuesta fuera errónea, recibiría del maestro una primera descarga de 15 voltios. En la segunda respuesta incorrecta la descarga sería más alta, así, hasta poder llegar a los 450 voltios.

El cómplice designado como alumno, daba respuestas erróneas intencionadamente, para provocar que su maestro fuera intensificando las descargas. Por supuesto, todo era fingido, las descargas no se producían, pero él actuaba como si las sufriera. Cuando el ensayo alcanzaba el punto más álgido, es decir, la aplicación de mayor voltaje sobre el “alumno”, por regla general, la mayoría de los “maestros”, comenzaban a mostrarse dubitativos.

Para contrarrestar dicha situación, el investigador le indicaba imperativamente: Continúe, por favor. Si seguían titubeando, de nuevo se les ordenaba en el mismo tono: El experimento requiere que usted continúe. Ante nuevas dudas se les  mandaba: Es absolutamente esencial que usted persista. Hasta llegar a la orden definitiva: Usted no tiene opción alguna. Debe continuar.

A pesar de que el cómplice, conforme se le aplicaba mayor voltaje por sus errores, hacía creer al maestro que estaba recibiendo un daño insoportable, el 65% de los participantes aplicaron la descarga máxima, 450 voltios, aun sintiéndose inseguros. El resto de los participantes se negaron a continuar al alcanzar los 300 voltios.

Un dato importante es que ninguno de los participantes que se opusieron a administrar las descargas eléctricas máximas solicitó que finalizara el experimento, ni acudieron al otro módulo para revisar el estado de salud del “alumno”, sin antes pedir autorización para ello.

A raíz de su experimentación, el profesor Milgram elaboró dos teorías que explicaban sus resultados:

A la primera la denominó teoría del conformismo, siguiendo la estela de su inspirador Solomon Asch. Dicha teoría, estaba basada entre la relación del grupo de referencia y la persona individual, exponía que un sujeto que no tiene la habilidad ni el conocimiento para tomar decisiones, particularmente en una crisis, transferirá la toma de decisiones al grupo y su jerarquía. El grupo es el modelo de comportamiento de la persona. (wikipedia)

Solomon Asch

Solomon Asch

 

 

 

 

 

 

 

La segunda es la teoría de la cosificación, donde, según Milgram, la naturaleza de la obediencia consiste en el hecho de que una persona se mira a sí misma como un instrumento que realiza los deseos de otra persona y por lo tanto no se considera a sí mismo responsable de sus actos. Una vez que esta transformación de la percepción personal ha ocurrido en el individuo, todas las características esenciales de la obediencia ocurren.  Este es el fundamento del respeto militar a la autoridad: los soldados seguirán, obedecerán y ejecutarán órdenes e instrucciones dictadas por los superiores, con el entendimiento de que la responsabilidad de sus actos recae en el mando de sus superiores jerárquicos. (wikipedia)

Sin embargo, el experimento fue más cuestionado por la ética de la experimentación científica que por sus resultados. Una vez más, como sigue sucediendo en la actualidad, la hipocresía institucionalizada, desviaba el verdadero mensaje obtenido por el experimento.

La pretensión de  Milgran con su experimento, era demostrar que cuando los individuos son sometidos por una autoridad, ésta, los manipula, cambiándoles por completo sus valores y principios e induciéndolos a cometer actos perversos.  Convirtiéndoles en personas sumisas hasta el extremo más insospechado.

Conclusión…

De lo que no hay duda, es que conceptos como obediencia y manipulación, suelen ir unidos. Un ejemplo, lo encontramos en los hombres y mujeres que integran los cuerpos de seguridad del estado o en el ejercito. Dichos hombres y mujeres integrantes del mismo, acatan sin cuestionarse, en determinadas ocasiones, la legitimidad de sus actos. Y digo esto por la sencilla razón de que actualmente se han aprobado leyes que derogan derechos ciudadanos que antes de esas nuevas leyes estaban permitidos. Actualmente, estos derechos son reprimidos por fuerzas policiales. Ninguno de esos agentes, se cuestionan, dudan, si realmente es injusta su labor con dicho antagonismo legal. Solo por el mero hecho de que el gobierno de turno haya presentado y conseguido llevar a cabo su ley, estos obedecen sin más.

Si retrocedemos en el tiempo, en España y concretamente en la dictadura franquista, la policía de entonces, practicaba una represión similar a la actual contra las manifestaciones de los ciudadanos de aquel período. Estos agentes, una vez más, obedecían ciegamente al régimen. A la muerte del dictador, una vez instaurada la democracia y aprobada la constitución española, aquellos actos fueron calificados de represores e injustos, ya que atentaban contra las libertades de los ciudadanos.

¿Cómo puede ser que ninguno de estos agentes se cuestione dicha contradicción? ¿No son ciudadanos como todos nosotros? ¿No pertenecen a la misma sociedad? ¿Por qué somos tan hipócritas y hablamos de manipulación e injusticia en pasado?

La obediencia ciega solo causará situaciones injustas. Nada tiene que ver con el respeto. Es lógico obedecer las normas establecidas socialmente, cuando las mismas estén destinadas a la convivencia y mejora de la sociedad. Debemos ser respetuosos no porque te obliguen, sino por convicción personal. Pero en el desarrollo de nuestras sociedades y sus respectivas leyes, no siempre se producen leyes o normas justas. Contra estas, la obediencia es lo más parecido a la sumisión. La desobediencia civil se configura como una herramienta que el ciudadano oprimido dispone para hacer frente ante esa manipulación. Esto, a su vez, se convierte en un arma de doble filo. Oponerse a una ley injusta, es cometer un acto ilegal. Aún siendo un derecho que antes era totalmente legítimo. De esta forma, comprobamos como el sistema concibe un método perfecto para sumir al ciudadano.

El sistema tiene una agenda, en la que está marcada sus objetivos y la cumple sin vacilaciones. Y aquí es donde debemos actuar. Pensemos sin estar acondicionados, reflexionemos en lo que tenemos, si es que nos queda algo. Actuemos en consecuencia. Señalemos a los verdaderos culpables y no a los que ellos nos indican. Si lo conseguimos, de forma natural, cuestionaremos esas leyes injustas, esas noticias absurdas que nos desinforman y lo más importante: dejaremos de ser obedientes y pensaremos por fin, libremente.

 

La Tercera Ola

3 Ola

La Tercera Ola

 

¿POR QUÉ SOMOS CAPACES DE RENUNCIAR A NUESTRA LIBERTAD A CAMBIO DE LA IDEA DE SER MEJORES QUE LOS DEMÁS?      

Ron Jones

 

Abril de 1967, en el instituto Cubberley de Palo Alto, ciudad del condado de Santa Clara (California).

Ron Jones, profesor de historia, iniciaba unas clases especiales sobre la Alemania Nazi aquella primera semana del mes de abril. Jones, era un profesor dotado de gran carisma y gozaba del aprecio de sus alumnos. Scott Thompson, director del Instituto Cubberley, en aquella época, le contrató motivado por su perfil académico. Cuidaba mucho la selección del personal con el propósito de ofrecer una enseñanza de calidad. Jones reunía todas esas cualidades. Era muy joven y se integraba bien con el claustro. Sus doctrinas estaban basadas en la educación experiencial, una corriente muy en boga en los años 60. Jones quería que sus alumnos se implicasen directamente y que tuvieran una relación directa con determinados temas a estudiar. Pretendía que todo ello incitara en los estudiantes reflexiones sobre los sentimientos propios, las formas de actuar individual o en grupo, estableciendo, de esta forma, un espacio de crecimiento personal a partir del conocimiento de sí mismo. Dicha norma, hacía de sus clases algo diferente a las del resto de profesores.

Ron Jones (wikipedia)

Ron Jones (wikipedia)

 

Cuando inició la clase temática sobre el nazismo, lo hizo de la manera más convencional, es decir, exponiendo lo que ya de sobras todos conocían. Quería, en cierta manera, alentar a sus estudiantes a que debatiesen sobre lo acontecido en aquel tiempo. Y fue cuando, en mitad de la clase de historia, Steve Conigio, uno de sus estudiantes que se sentaba en la segunda fila, le preguntó “¿Cómo el pueblo alemán, los ciudadanos de a pie, permitieron que se produjera el exterminio de millones de judíos y de otros residentes a los que el sistema consideraba non grato?” Y lo que a su juicio, resultaba aún más incomprensible “¿Cómo el pueblo alemán, después de finalizar la guerra, alegaba ignorancia de lo ocurrido?”

El profesor Jones, respondió explicando que debido a las técnicas de manipulación mental que dichos regímenes ejercían sobre sus ciudadanos, una mayoría del pueblo alemán fue persuadido de que era necesario actuar de esa forma ante lo que ellos consideraban como un peligro sobre su integridad como nación. Por ello, convencidos de que lo que hacían era lo correcto, no dudaron en prestar su apoyo al partido nazi y también como consecuencia del mismo, fueron posibles actuaciones como esas. Jones, advirtió que el riesgo de un régimen totalitario seguía latente en cualquier sociedad libre contemporánea y consideraba que continuábamos siendo manipulables hasta el punto de poder repetir la historia alemana en la actualidad.

La clase se alborotó ante dicha afirmación. No creían que eso fuera posible en el presente. Debido a la incredulidad mostrada por los estudiantes ante dicha posibilidad, Jones, formuló una pregunta:

¿Creéis que hoy en día no es posible que se produzca una dictadura semejante a la del Tercer  Reigh?

Todos coincidían en la misma conclusión, en la actualidad era improbable que se originara una situación parecida. Según ellos, en la sociedad moderna, no tenía cabida el nazismo.

Jones no estaba de acuerdo con el convencimiento que sobre el tema poseían sus alumnos. Era necesario demostrarles que se equivocaban. Motivado por este objetivo, Jones, propuso llevar a cabo un experimento al que denominó: La Tercera Ola. La clase accedió al mismo.

Con tal fin estableció cinco normas a tratar en las clases siguientes:

  1. Fuerza mediante la disciplina.
  2. Fuerza mediante la comunidad.
  3. Fuerza mediante la acción.
  4. Fuerza mediante el orgullo.
  5. Fuerza mediante el entendimiento.

Estas normas, fueron distribuidas, durante las clases de la semana, de la siguiente forma:

Día 1. Lunes.

Fuerza mediante la disciplina.

En este primer día, se planteo el tema de la disciplina. La disciplina, eje principal de la Alemania nazi, era la herramienta necesaria para poder conseguir cualquier objetivo en la vida con éxito. Esgrimiendo la analogía del atleta que consigue a través de la disciplina el éxito en el deporte, Jones, comentó que era necesario introducir una serie de cambios en la forma y valores de la clase para obtenerla. Así, estableció la obligación a sus alumnos de adoptar una posición recta mientras se encontraban de pie o sentados en el aula. Una postura correcta, mejoraba la concentración y fortalecería la voluntad. Hizo que sus alumnos practicaran la postura correcta que consistía en poner los pies en contacto con el suelo y la espalda completamente recta contra el respaldo. Transmitió a sus estudiantes la necesidad de ello con la práctica. Estos se levantaban para volver a sentarse correctamente. En poco tiempo, la clase logró tal objetivo, en silencio y en cuestión de segundos, todos se sentaban correctamente y al unísono.

Jones, quedó sorprendido de como todos aceptaron el cambio. Y decidió probar el nivel de tolerancia de sus estudiantes con una segunda norma. A partir de ese día, cada vez que cualquier alumno se dirigiera a él, lo haría con el tratamiento de Sr. Jones, así como la obligación de levantarse manteniéndose erguido mientras hablaba con éste. Igualmente, las preguntas que se formularan tendrían que, por expresarlo de alguna forma, un filtro de calidad. Si no eran cumplían con ese requisito se ignoraría y se daría paso a la siguiente. Este mismo criterio sería utilizado para las respuestas. Aquel alumno que no estuviera conforme o dispuesto a cumplir con las nuevas reglas, serían sancionados o expulsados de clase.

Durante el transcurso de la clase, se puso en práctica esta nueva norma, resultando todo un acierto, ya que aportó calidad en el debate y en las respuestas, incluso los que los que no solían participar, ahora sí lo hacían.

El primer paso hacia la instauración de un entorno autoritario, diseñado por el profesor Jones, fue un triunfo. Sus alumnos aceptaron ese cambio sin percatarse de lo que realmente estaba ocurriendo.

Día 2. Martes.

Fuerza mediante la comunidad.

Cuando Jones entró a clase, contempló con sorpresa, como todos sus alumnos se hallaban de pie firmes adoptando la postura correcta que el día anterior habían practicado. Se dirigió hacia la pizarra y, tratando de evitar su asombro, escribió dos frases, la primera: Fuerza mediante la disciplina, fue el tema tratado en la clase anterior y la segunda: Fuerza mediante la comunidad, correspondía al nuevo tema. Entonces, todos ellos se sentaron en silencio con la misma uniformidad con la que estaban de pie.

Jones comenzó la clase explicándoles que el tema de este segundo día era obtener la fuerza utilizando para ello como canal conductor la unidad del grupo, de la comunidad, ya que si el grupo permanecía unido se convertiría en una comunidad fuerte capaz de enfrentarse a cualquier eventualidad. Esa unidad transmitiría a todo el grupo el poder necesario para conseguir sus objetivos. Para asimilar dicho concepto, prosiguió Jones, era necesaria la experimentación. A continuación, como si de un cántico se tratara, les hizo recitar “Fuerza mediante la disciplina” “Fuerza mediante la comunidad”, así y de forma rotatoria, estuvieron repitiendo el lema. Poco antes de terminar la clase, Jones, decidió crear un saludo, en consonancia con el nombre del grupo. Se trataba de levantar la mano derecha a la altura del hombro, adoptando ésta, una posición curva, asemejando la cresta de una ola. Todos los miembros del grupo deberían de usar obligatoriamente el saludo entre ellos.

Una vez más, todos los alumnos acataban las leyes que, casi marciales, su profesor les dictaba. No existía el más mínimo atisbo de resistencia a ello.

Cuando terminaron las clases, todos se despedían entre ellos utilizando el saludo creado.

Día 3. Miércoles.

Fuerza mediante la acción.

En este tercer día, Jones, les habló del significado de ser activos disciplinadamente para engrandecer a la comunidad. Ellos como miembros, debían de creer en sí mismo, en la comunidad y ser responsables de sus propias acciones. No deberían de dudar en hacer cualquier cosa para proteger a la comunidad y a sus miembros. Jones repartió tarjetas a cada alumno, con el objetivo de acreditarlos como miembros de la comunidad, y que también serían utilizadas, marcando con una X roja, para anotar las faltas en el cumplimiento de las reglas.

Todos, incluso el propio profesor Jones, eran conscientes de que las clases habían mejorado desde que se aplicaban estas nuevas normas. Algo que en Jones producía una contradicción, su idea era transmitir que utilizando dicha técnica se podría llegar a sufrir lo que significaba pertenecer a un determinado régimen autoritario. Pero lo que descubrieron fue que las clases fueron más provechosas que nunca y que el apoyo mutuo se había extendido entre ellos.

El éxito de la propuesta, le hizo reflexionar sobre lo que estaba consiguiendo. En pocos días a “La tercera Ola” se habían unido más de 200 alumnos de distintos cursos. La clase se encontraba desbordada. Incluso fuera de ella permanecían a la espera los que no podían entrar. En esos momento, tal y como el manifestó en su momento, Jones sintió miedo.

En los días que sucedieron evidenciaron su temor. Los alumnos alcanzaron un grado de dependencia con el grupo alarmante. Se produjeron situaciones de violencia con los que no simpatizaban con la comunidad. Inclusive se utilizaron sistemáticas persecutorias e intimidadoras. Los alumnos, buscando uniformidad para el grupo, decidieron vestirse de la misma forma. Fabricaron emblemas, banderas y brazaletes. Esta, pensaron ellos, sería una forma de expandirse.

Cerca del centro de la escuela, en un emplazamiento idóneo para ser visibles por todos, ubicaron algo parecido a un punto de reclutamiento, invitando a todos los que pasaban a unirse a su causa a su comunidad, a ellos.

La situación se le descontrolaba al profesor Jones. Su experimento traspasaba el límite fijado por él. Uno de sus alumnos, Robert, el cual siempre se encontraba solo antes del experimento, estaba integrado como uno más, se ofreció a ser su guardaespaldas personal.

Tres de sus alumnas más inteligentes, comenzaron a entender que la situación comenzaba a ser incontrolable y contaron a sus padres lo sucedido. Estos contactaron con el profesor Jones para mostrar su malestar, pero al contestarle de que simplemente se trataba de un estudio sobre la Alemania nazi, dieron su consentimiento. Aún siendo conocedores de la situación que se estaba produciendo en la escuela, dieron su aprobación sin parecer importarles sus consecuencias.

 Día 4. Jueves.

Fuerza mediante el orgullo.

Jones estaba inquieto con la situación, incluso él mismo había traspasado el límite del experimento. Se estaba comportando, en cierta manera y casi de forma inconsciente, como un autócrata. Había llegado el momento de finalizar el experimento. Lógicamente la forma de proceder debería de ser metódica, muchos de los alumnos implicados se sentirían totalmente desorientados, podría provocarse situaciones de burlas entre ellos y las consecuencias serían imprevisibles.

Cuando entró en clase, la actitud de los estudiantes era la misma de estos últimos días, disciplinada y obediente. Más de 80 alumnos le contemplaban en silencio y en espera de sus palabras. Ese era el momento. Se dirigió a la pizarra escribiendo la frase del día: “Fuerza mediante el orgullo” A continuación les explico el significado del nuevo lema: El orgullo es saber que eres el mejor. Algo que nadie te podrá arrebatar.

Ante la expectación generada por dicha afirmación, Jones “reveló” la verdadera razón por la que se ha creado la Tercera Ola. No tenía nada que ver con una actividad escolar. Estaban ante la creación de una nueva formación política con el objetivo de alcanzar la presidencia del estado. Les dijo que desde hacía tiempo, otros profesores y en otras escuelas, habían procedido igual que él a reclutar alumnos dispuestos a la lucha política. Y que actualmente el movimiento se había extendido a nivel nacional. Todo ello por un objetivo: Cambiar el destino del país.

Todos quedaron sorprendidos ante dicha declaración. Y una vez más, Jones aprovecho la ocasión para anunciar que el viernes habría una reunión solo para miembros del grupo, en ésta, se presentaría al candidato a presidente para anunciar el programa a nivel nacional y que asistiría la prensa. El entusiasmo se extendió por toda la clase.

Día 5. Viernes.

Fuerza mediante el entendimiento.

Este era el día elegido para desmantelar toda esta farsa. Durante toda la mañana, el profesor Jones estuvo preparando el auditorio para la reunión que se debía de celebrar. Algunos amigos suyos colaboraron en el montaje haciéndose pasar por periodistas y fotógrafos. Era necesario crear un ambiente creíble para provocar el efecto deseado cuando se descubriera toda la verdad. Cuando dieron las 12:00 el Auditorio se encontraba repleto, más de doscientos alumnos de todo tipo, se encontraban sentados disciplinadamente, en silencio y unidos. Seguidamente cerró las puertas. Hizo el saludo del grupo y aquellas 200 personas les correspondieron al unísono. Exclamó el lema de la comunidad: “Fuerza mediante la disciplina” y doscientas voces repitieron el lema. Apagó las luces y conectó la televisión donde supuestamente se proyectaría la presentación del líder y les haría llegar su mensaje. Como era normal en la pantalla de la televisión no se proyectaba nada, solo la pantalla en blanco. Nadie en la sala parecía importarle, creían fervientemente en que aparecería su líder de un momento a otro. El tiempo transcurría y la pantalla permanecía en blanco. El ambiente se tornó tenso. De repente uno se alzó y pregunto: ¿No existe ningún líder, verdad? Era lo que Jones esperaba.

Apagó la televisión, ante la mirada atenta de todos los congregados, en silencio, lentamente, Jones comenzó a hablarles:

Escuchad con atención, tengo algo importante que deciros. No hay ningún líder. No hay ningún movimiento nacional llamado la Tercera Ola. Habéis sido utilizados, manipulados, no sois mejores que los nazis alemanes que habéis estudiado.”

“Pensabais que erais los elegidos, mejores que los que no están en esta sala, habiendo cambiado vuestra libertad por la comodidad de la disciplina y la superioridad. Habéis aceptado la voluntad del grupo por encima de vuestras convicciones. Y sobre todo habéis creído que podíais saliros cuando quisierais. ¿Hasta dónde podríais haber llegado? Dejadme que os enseñe vuestro futuro.”

Jones encendió el proyector. Comenzaron a desfilar imágenes de la historia del Tercer Reich. De los desfiles del ejército nazi, de los mítines de Hitler. Imágenes de la detención de judíos, de la deportación de los mismos a borde de trenes con destino al horror por todos ya conocidos: Los campos de concentraciones.

Collage Ola (ptersem)

Collage Ola (ptersem)

 

Detuvo la proyección para que todos vieran una frase que se dijo en el juicio de Núremberg “Todos deben aceptar su culpa. Nadie puede alegar que no tomó parte de una forma u otra.”

Jones reanudó sus explicaciones:

Con lo que ha ocurrido durante esta semana, hemos podido ver lo que suponía vivir en la Alemania nazi. Hemos aprendido a crear un entorno social disciplinado, jurar fidelidad a esa sociedad especial y sustituir la razón por las reglas. Habríamos sido buenos alemanes y nos habríamos puesto el uniforme, listos para traicionar a amigos y vecinos. Ahora sabemos lo que es optar por la solución rápida y quemar las ideas, sentirse fuerte y superior. Conocemos también el miedo a ser excluido, a quedarse fuera, pero también el sentimiento de control y el placer de hacer lo correcto socialmente. Hemos visto que el fascismo no es algo que otra gente hace. No, ha estado aquí, en esta sala, en nuestras conductas y forma de vivir. Basta arañar la superficie para que aparezca.  La creencia de que los seres humanos son intrínsecamente malos y que por tanto son incapaces de actuar bien con su prójimo, lo que demanda un líder fuerte y una disciplina para preservar el orden social. Y además, la apología.”

“Esta es la lección final. La lección final es quizás la más importante y responde la pregunta con la que comenzó este experimento. ¿Recordáis la pregunta? La cuestión era la sorpresa en el pueblo alemán ante todo lo ocurrido, alegando ignorancia y desconocimiento. ¿Cómo el ciudadano alemán, el trabajador de la calle, pudo, al final del Tercer Reich, alegar ignorancia? ¿Qué causa que la gente borre su propia historia? Ahora tenéis la oportunidad de responderos vosotros mismos a esta pregunta.”

“Si el experimento ha tenido éxito de verdad, ninguno de vosotros admitirá haber estado aquí hoy. Al igual que los propios alemanes, tendréis problemas para admitir que habéis llegado hasta aquí. No querréis que vuestras familias y amigos sepan que estuvisteis dispuestos a ceder vuestra libertad individual a líderes invisibles. No admitiréis haber sido manipulados, haber aceptado la Tercera Ola como una forma de vida, haber formado parte de esta locura. Lo guardareis como un secreto, un secreto que yo compartiré con vosotros.”

Jones dio por finalizado el experimento y, con él, la Tercera Ola. La mayoría, todavía confusos e impactados, fueron levantándose de sus asientos abandonando silenciosamente el auditorio. Otros permanecían en sus asientos llorando desconsoladamente.

Dos años más tarde, Ron Jones fue retirado de su cargo, impidiéndole practicar la enseñanza en  escuelas públicas. Se trasladó a San Francisco, dedicándose a la enseñanza de alumnos con necesidades especiales.

Conclusión…

Ron Jones, utilizó conceptos como disciplina, unidad, orgullo, para manipular a sus estudiantes en sus acciones diarias y en su enfoque de la sociedad. Logró disociarlos de su entorno, como si se hubiera alzado un muro invisible ante ellos, provocando en estos, la creencia de que eran poseedores de “la verdad”. Estuvieron convencidos de que estaban construyendo un nuevo paradigma social. En esa nueva sociedad, tendría cabida todo aquel que acatara los principios del movimiento denominado la Tercera Ola. Aquellos que repudiaran del movimiento, estarían marcados. Jóvenes estudiantes de secundaria, con un nivel cultural y conocedores de la historia del nazismo, sucumbieron en las redes del hecho diferencial. Inclusive el mismo Jones, quedó atrapado en su propio experimento, fue seducido por el respeto y poder que durante esos días alcanzó en el instituto.

Verdaderamente fue una experiencia en mayúsculas para Jones y sus alumnos. El experimento, demostró que nadie estaba a salvo de la adulación, de la exaltación, con el propósito de persuadirnos para que nos consideremos superior al prójimo, realizando, de esta forma, determinadas acciones contra el mismo, sin valorar sus consecuencias. También puso de manifiesto la necesidad de un Líder, un Guía que piense por nosotros y nos conduzca por la vía para lograr el objetivo.

A título personal, opino que este tipo de experimento se ha producido y se sigue produciendo continuamente desde las instituciones políticas, los medios de comunicación, las entidades religiosas, etc. El ejemplo lo tenemos recientemente en España, con la denominada Ley de seguridad ciudadana, hay muchos otros pero nos limitaremos a éste. Con las modificaciones introducidas en la mencionada Ley, nuestra libertad de expresión se reduce alarmantemente, derrocando una parte del pilar de cualquier sistema que se considere democrático. Al igual que Jones en su clase con sus alumnos, el político pone a prueba a la sociedad para comprobar su cota de sumisión, pero con una diferencia abismal, ya que Jones demostró que el camino tomado con la Tercera Ola era erróneo y desmanteló el movimiento. Al contrario de nuestros gobernantes, ya que para estos, la aprobación de mencionada Ley, le otorga un control de la población y una libertad para sus acciones políticas que serán difíciles de cuestionar por el ciudadano con esta Ley. Si la ciudadanía no reacciona y acepta obedientemente dicha injerencia en su libertad individual, yo me pregunto: ¿Qué será lo próximo?

Recomendaciones:

Hay una película de 2008, de procedencia alemana, basada en este experimento, su título: La Ola (Die Welle). Dirigida por Dennis Gansel. El film, modifica la ubicación original donde se produce el experimento de Ron Jones por la de Alemania y la contextualiza en una época actual y otras variantes que no menciono, para evitar spoiler,  por si alguien decide visionarla. Lo más importante es que el mensaje no sufre ninguna alteración.

La Ola Film

La Ola Film

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