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Los Casos Olvidados (5)

En 1725 Nicolle Millet fue encontrada muerta sentada en una silla. Su cuerpo estaba totalmente carbonizado reposando en la misma que, inexplicablemente, permanecía intacta. Todo esto hizo sospechar de su esposo y fue juzgado por el asesinato de su mujer.
Pero en el juicio sucedió algo insólito, Nicholas le Cat, un joven cirujano, alegó hasta convencer al jurado que la causa de la muerte fue producida por una combustión humana espontánea.
El jurado declaró inocente al acusado y dictaminó que la mujer había muerto “por la visitación de Dios“; un término religioso que hace referencia a la manifestación de Dios a través de los tiempos en determinadas etapas para mostrarle al hombre su misericordia y también su juicio.
Todos podemos imaginar en aquel contexto de la época las especulaciones originadas en torno al mismo.
Pero este suceso es uno de los que están registrados y con él nos adentraremos en esos casos olvidados que son originados por un fenómeno que parece haber desaparecido en nuestra época contemporánea:

Uno de los fenómenos más polémicos y fabulados en el campo de lo paranormal y que, según sus investigadores, únicamente existen cerca de 200 casos registrados desde el siglo XVIII. Con el inconveniente de que una gran parte de estos están fundamentados por los testimonios de segunda o terceras personas y en ocasiones solo se aporta el nombre de la víctima o una fecha faltando las comprobaciones de los mismos.
Lo que si poseemos es un patrón fijo y coincidente en las descripciones. En todos los casos las víctimas son consumidas y prácticamente reducidas a cenizas y en algunos queda una extremidad de la misma sin existir una fuente de fuego externa.
Solo afecta, por regla general, a personas adultas y todo lo que rodea a la víctima permanece casi intacto.

En los crematorios los difuntos que son incinerados se les someten a una temperatura de entre 870 a 980º C y sus huesos no se consumen completamente y deben ser molidos. Para que un cuerpo humano quede reducido a cenizas el fuego tiene que alcanzar una temperatura superior a los 1.700º C.
Las investigaciones científicas de D. J. Gee en 1965 y las llevadas a cabo posteriormente con animales y en particular las realizadas por J.D.De Haan experto forense en incendios para encontrar una explicación racional del fenómeno ha dado como resultado una teoría denominada: Efecto Mecha o Efecto Vela.
Esta teoría argumenta que un cuerpo puede quedar carbonizado por su propia grasa al haber entrado en combustión de forma intencional o accidental. Cuando el fuego quema la piel comienza a derretir la grasa corporal que es absorbida por la ropa originando un efecto mecha que, similar a la mecha de una vela, alimenta este fuego de forma constante durante horas.
Si dicho cuerpo es sometido a ese fuego a un tiempo superior de siete horas quedaría reducido a cenizas.

Y ahora continuemos con otros casos.

En 1731, la Condesa Cornelia di Bandi fue hallada muerta en su dormitorio, tenía 62 años de edad. Su cuerpo, a excepción de algunas extremidades, estaba completamente calcinado. Fue consumida por el fuego mientras descansaba.
Sorprendentemente la habitación no resultó afectada ni siquiera su cama y tampoco había evidencias de homicidio o de un descuido. Su causa no tenía una explicación lógica, ya que era como si se hubiera originado en su interior.
Pero tres años después sucede algo insólito relacionado con este caso, detienen al sirviente de la condesa porque supuestamente confiesa que asesinó a Cornelia di Bandi cuando fue sorprendido en el interior de su habitación con la intención de robarle las joyas.
Según esta confesión, Stauff que era el nombre del sirviente, estranguló a la Condesa y prendió fuego a la habitación con la intención de ocultar el crimen.
Algo que discrepa con la versión inicial pero que desde luego no se puede descartar a pesar de que genera muchas dudas sobre la veracidad de la misma.

El siguiente sucedió en 1942, en este se produce una variante; la víctima pudo hablar antes de morir. Aura Troyer de 59 años era conserje de una Entidad bancaria en Illinois, fue hallada quemada en el sótano del Banco y solo pudo exclamar: “Todo ocurrió inesperadamente“.
Este breve testimonio de la propia víctima antes de morir, es desconcertante y acrecienta el misterio ¿Qué le sucedió repentinamente? ¿Y por qué no lo pudo evitar?
Son muchos interrogantes que no se han respondido, también hay que decir que las investigaciones efectuadas, para descubrir sus causas, han sido muy superficiales y todas son consideradas de origen natural y los casos son cerrados a pesar de que hay muchos detalles que desafían toda lógica, pero esto es muy habitual cuando se trata de indagar sobre cualquier tipo de anomalías extrañas.

Continuaremos con uno de los casos más famosos registrados sobre combustión humana espontánea el de Mary Reeser.

El 1 de julio de 1951 Mary Reeser de 67 años, residente en la costa oeste de Florida en la ciudad de St Petersburg, pasó junto a su hijo todo el día y ya por la tarde coincidieron con la casera. Mary se despidió de ellos porque se encontraba cansada y algo mareada.
Esa noche la casera, preocupada por el estado de Mary, fue a visitarla a su habitación. La encontró animada, vestida con un camisón y una bata de rayón, calzaba zapatillas negras de raso y fumando un cigarrillo por lo que decidió dejarla descansar al comprobar que todo era normal.


A la mañana siguiente la casera recibió un telegrama dirigido a la señora Reeser, cuando fue a entregárselo notó que el pomo de la puerta estaba muy caliente, alarmada decidió llamar a mantenimiento. Al entrar no encontraron a Mary, pero había una viga de madera ardiendo.
Llamaron a los bomberos y fueron ellos los que hallaron a la señora Reeser, o mejor expresado lo que quedaba de ella; una pila de cenizas a excepción de un pie en una zapatilla negra de raso.
En un radio de 1,20 metros todo había ardido pero fuera de esa distancia, igual que en la mayoría de los casos, el resto se encontraba intacto.
El informe describía la ausencia de olor a carne quemada, al igual que la inexistencia de productos químicos u otra fuente de ignición que pudiera originar el incendio. Y desde luego se descartó la posibilidad del cigarrillo como causante del mismo.
Este caso produjo un gran impacto mediático, y fue conocido como “el misterio de la mujer-ceniza“. Ante esta situación los forenses Joe Nickell y John F. Fischer, elaboraron un informe para calmar a la opinión pública y explicar lo sucedido.

Según ellos la señora Reeser en un estado de somnolencia, provocado por los barbitúricos que había ingerido, dejó caer el cigarrillo éste incendió su ropa y ella no pudo reaccionar a tiempo.
Debido al sobrepeso de Reeser y a medida que el fuego se fue extendiendo, la grasa corporal se derritió, sirviendo de pasto a las llamas provocando el “efecto vela“.
Causando que el cuerpo se encontrara sometido durante 11 horas a un fuego constante pero de baja intensidad reduciéndolo a cenizas.
Desde luego nada parece descartable, tampoco vamos a entrar en la dinámica de debatir dicho informe, pero causa la impresión de que son de aquellos casos incómodos en los que por la necesidad de cerrar el caso con una explicación lógica, entre comillas, todo se simplifica para evitar más polémicas en torno al mismo.
No obstante, los casos anteriormente referidos no encajarían dentro de esa explicación pero si son coincidentes en la forma en que se originan.

De la misma forma que no se puede razonar el caso de Carl C. Blocke que, también en el mismo año, fue encontrado calcinado en una zanja de una carretera cercana de Indiana.
Al parecer había salido de su automóvil cuando su cuerpo comenzó a arder. En el reconocimiento del coche nada indicó que se hubiera originado un incendio, sólo una pequeña mancha en el asiento del conductor mostraba una señal de fuego, pero que estaba relacionada directamente con la víctima y no por una causa interna.
Otro caso en el interior de un automóvil se produjo en 1964, en Dallas, una actriz retirada Olga Worth, ardió en el interior de su coche falleciendo a causa de las quemaduras pero el coche apenas resultó dañado.
Repitiéndose la misma situación que en el caso anterior.
Uno de los casos más enigmático y desconcertante lo protagoniza Betty Satlw.
El 7 de diciembre de 1973 Betty, lamentablemente, decidió poner fin a sus problemas suicidándose con monóxido de carbono.
Al día siguiente cuando su cadáver se encontraba en la morgue comenzó a arder dentro del ataúd. Nadie pudo explicar las razones.

Este fenómeno, como tantos otros, forma parte de nuestras sociedades desde tiempos inmemoriales, y el interés que suscitó en la sociedad de aquel entonces quedó reflejado en una novela de Charles DickensCasa Desolada“, publicada en veinte entregas entre marzo de 1852 y septiembre de 1853, el cual utilizó este fenómeno para eliminar a uno de sus personajes.


Dickens creía firmemente en la posibilidad del mismo y lo introdujo en su novela como una opción real. A consecuencia de ello, recibió numerosas críticas. En su defensa aludió a los 30 casos que en su época estaban registrados por las autoridades como muestra de su existencia. Entre estos estaba el caso de la Condesa di Bandi.
El escritor se encontró con una situación similar a la que se origina en nuestros tiempos y con cualquier otro tema que se aparte de lo ortodoxo…
Como siempre sucede en las investigaciones, no solo sobre este fenómeno, sino también con otros, surgen conexiones con otros de naturaleza análoga, nos estamos refiriendo a los denominados “fuegos espectrales” estudiados en los casos de poltergeist.
Aunque estos fuegos tienen como objetivos las edificaciones se establece un funesto paralelismo: destruyen por completo lo que es afectado por su fuego.
Pero estos fenómenos serán tratados en otro artículo…

Para cerrar, y como es habitual, el debate continúa abierto y a pesar de que científicamente la combustión humana espontánea no es aceptada como fenómeno paranormal, tampoco existe una explicación definitiva sobre la misma.
Y aquí subrayamos un término que se ha repetido constantemente; espontáneo. Y es que en este fenómeno todo gira en torno a dicho término, ya que no hay explicación alguna para que, sin existir una fuente externa de combustión y de forma espontánea, una persona muera abrasada hasta casi desaparecer por ese fuego devorador originado en su “interior”.
¿Nos encontramos entre un mito? ¿Una realidad? Todos y cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de analizar libremente dicho fenómeno y extraer nuestras propias conclusiones. Sin olvidar una norma muy importante; el respeto. La clave para avanzar en cualquier dirección que elijamos sobre este o cualquier otro tema de nuestra existencia.

Referencias:
Jonas Dupont en el libro De Incendiis Corporis Humani Spontaneis (Sobre el fuego espontáneo en el cuerpo humano)
http://www.fire-exforensics.com
http://survincity.com/2011/08/people-solved-the-mystery-of-spontaneous/
https://es.wikipedia.org

 

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Los Casos Olvidados (4)

 

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En las épocas más oscuras de nuestro pasado, la mayoría de los colectivos sociales atravesaban situaciones de penurias en todos los ámbitos. La enfermedad, la pobreza, el despotismo y el fanatismo religioso, que agravaba una situación extrema para esa gran mayoría formada por los pobres, eran los principales causantes de este infortunio.
Una feroz represión religiosa que ostentaba el conocimiento y el poder absoluto manipulaba a una población indefensa haciéndoles creer que eran culpables y merecedores de todo ese sufrimiento. Un castigo “necesario” decretado por un ser divino para expiar nuestros supuestos pecados.
Una época donde la superstición acampaba a sus anchas y nuestro destino parecía estar escrito por ese ser superior sin posibilidad alguna de evitarlo.
Una población pendiente de las señales y mensajes de sus Dioses.
Pese a esa omnipotencia, curiosamente, estos dioses necesitaban un anunciador de lo que estaba por venir; un profeta.
Las referencias a estos mensajeros, tanto en textos religiosos como apócrifos, son abundantes en la historia y las podemos hallar en casi cualquier religión monoteísta del planeta, monopolizando a estas figuras como servidores de sus dioses.
Con el paso del tiempo y encajados en su contexto emergieron otros tipos de visionarios que, sin abandonar esa corriente religiosa, vaticinaban el futuro. Pero ese es otro tema.
En la actualidad el fenómeno ha decrecido hasta casi desaparecer. Las premoniciones o precogniciones son hechos muy aislados y también en muchos casos silenciados. Ha sido objeto de estudios científicos sin obtener algo más que una teoría sobre su existencia y origen.
Cada sector ha barrido para su casa. Afirmando unos que son un don divino y otros que ciertas personas nacen con ese don sin intervención divina alguna.
En este nuevo caso olvidado que presento y que se produce fuera de nuestras fronteras, se manifestó ese “don” de la precognición. Protagonizado por una persona tan especial o vulgar como cualquiera de nosotros.
Y es un caso que debería ostentar un lugar destacado por lo que nos aporta como evidencia de un fenómeno. Que no dejará indiferente a nadie porque trata sobre algo que nos inquieta desde épocas remotas; poder ver una parte de nuestro futuro y… evitarlo.

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16 de mayo de 1979, Cincinnati (Ohio)

David Booth, era un oficinista de Cincinnati (Ohio) que la noche del 16 de mayo de 1979 tuvo un sueño que perturbaría una parte de su vida.
Soñó con un enorme avión que sobrevolaba la zona produciendo un extraño ruido. De repente, el avión se inclina bruscamente y se estrella contra el suelo. Aterrorizado contempla una enorme explosión pero sin llegarle sonido acústico alguno de ella.
Se despierta sobresaltado embargado de una profunda tristeza y piensa que se trata de una terrible pesadilla y no le da mayor importancia.
Pero todo cambia cuando durante seis noches consecutivas la misma pesadilla se repite.
Alterado y angustiado por la reiteración de ese sueño, piensa que puede tratarse de algún tipo de aviso y decide, aunque le tomaran por loco, advertir al aeropuerto más cercano de su localidad la posibilidad de producirse un accidente aéreo.
Inicia una serie de llamadas a la Autoridad de la Aviación Federal del aeropuerto Gran Cincinnati, así como a la línea aérea de American Airlines, y contrariamente a lo esperado, cuando David expone sus argumentos, es tratado con respeto y registran por escrito su aviso.
Desgraciadamente, a pesar de todo ello, le comunican que no aporta pruebas suficientes y sólidas para ser admitidas; una fecha concreta, la ubicación o una identificación más precisa sobre el vuelo, por lo que su aviso no pudo ser aceptado como válido, no tenían motivos ni pruebas reales para cancelar vuelo alguno.

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Exactamente diez días después, el 26 de mayo, un DC-10 de la compañía American Airlines, se estrella en Chicago perdiendo la vida en el accidente todo su pasaje: 273 personas.
En las investigaciones sobre el siniestro se indicaron que, el incidente del vuelo 191 de Americans Airlines, se produjo a consecuencia de la pérdida del reactor izquierdo en el momento del despegue. Pese a ello, el avión continuo volando unos instantes para seguidamente perder el control, produciendo una singular inclinación y estrellándose en un estacionamiento de caravanas cercano al aeropuerto provocando una gran explosión.
La comparación entre el hecho real y la exactitud con la que David soñó el accidente, detallando casi exactamente como una semana después sucedería, es asombrosa.
Algo que hizo palidecer a los responsables aeroportuarios de la zona. Jack Barker, el funcionario que atendió telefónicamente a David, quedó impresionado por las precisiones descritas del desastre.

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Lo que David experimentó, sin duda alguna, está catalogado por la parapsicología como una precognición, más conocido coloquialmente como una premonición.
El registro de la misma antes de suceder el accidente, así lo confirma, introduciendo una variante poco frecuente en este tipo de fenomenología: tener la constatación del hecho por escrito antes de que se produzca.
No obstante, siempre que nos documentamos e indagamos sobre este tipo de temas nos preguntamos lo mismo aunque intuimos la respuesta: qué extrañas razones mueven a desvirtuar este tipo de casos ignorándolos como una prueba para abordar una apasionante investigación.
Y algo que por otra parte y debido a la naturaleza del caso nos produce una angustia mayor: ¿Podría haberse evitado el accidente?
El incidente está considerado como el peor desastre aéreo de la historia estadounidense. Una terrible tragedia que se produce tan solo 23 segundos después del despegue del aeropuerto internacional de los Ángeles.
Pero hay algo más. Lindsay Wagner, una famosa actriz y modelo, protagonista de una serie de televisión: La Mujer Biónica, se disponía acompañada de su madre a viajar en ese avión.
Estando en el aeropuerto una repentina inquietud se apoderó de su madre hasta el punto de decidir anular su viaje.
Lindsay, manifestó que no era la única ocasión en la que su madre tenía esa especie de presentimientos, y a pesar de que nunca solía cumplirse, aquel día, sin saber muy bien el porqué, accedió a cambiar de vuelo.
Unas horas después, se enteraron del fatídico accidente.

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Una de las características en los fenómenos paranormales es la espontaneidad. Y este caso ejemplifica esa máxima.
David era una persona que jamás tuvo un contacto con estos temas, pero involuntariamente y a través de un sueño reiterativo anunció un trágico suceso.
Un mecanismo que, por motivos desconocidos, se activa internamente en determinadas situaciones e individuos produciendo ese tipo de fenómeno.
La ciencia niega la existencia de ello y los proyectos de investigación en estos campos están financiados por fondos privados limitando cualquier tipo de información sobre los resultados, si es que se producen, de esas indagaciones.
Este no es un caso único, puesto que existen muchos otros reportados a lo largo de nuestra historia, pero está dotado de un valor añadido; la prueba documental donde se corrobora todo lo expuesto.
¿Qué explicación podríamos ofrecer? Es inevitable pensar y hasta teorizar de que algo estaba intentando avisarles de la tragedia y utilizaba los medios posibles para transmitirlo. Y solo una persona pudo canalizar ese mensaje a través de un sueño y visualizar con detalle lo que sucedería.
Y una pregunta que probablemente todos nos hacemos es el porqué no se indago más en un caso como éste.
Los motivos de esta postura todos lo podemos imaginar. Admitir ciertos fenómenos pondría en serio la estabilidad de un sistema creado a medida por estos negacionistas.
Pero a pesar de ello, creo que tal vez y como siempre, la respuesta podríamos hallarla en nuestro interior y ésta será revelada espontáneamente.

LOS CASOS OLVIDADOS (III)

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Irremediablemente la pérdida de un ser querido provoca siempre una convulsión no importando si era anunciada o sobreviene de golpe, pero una vez que se produce es inevitable sentirla.
Sin embargo hay un drama quizás más doloroso que la pérdida, y es que desaparezca un día sin más. Que dejes de tener noticias de él como si la tierra se lo hubiera tragado. Como si nunca hubiera existido. Sin tener la certeza de que esté vivo o muerto.
Hubo un caso con ese componente dramático que origina la desaparición de una persona a sus familiares pero que debido al tratamiento paranormal del mismo cambió la tragedia por el misterio.

Un caso que marcó en su tiempo el latido de lo inexplicable…

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Santiago de Compostela, 5 de mayo de 1988.

En aquella lejana noche de mayo un joven perdió su vida al ser arrollado por el expreso de Rías Altas cuando deambulaba por las vías del tren en las inmediaciones de Fontiñas.
El cuerpo del desdichado quedó seccionado y su rostro totalmente desfigurado. Una vez que se produce el levantamiento del cadáver y ante la inexistencia de documentación identificativa entre sus pertenencias, la policía difunde la noticia e imágenes con la intención de que alguien pueda reconocer al joven. El resultado es infructuoso.
Tampoco ninguna de las denuncias por desaparición registradas en la zona coincide con la víctima.
Deciden enviar las huellas dactilares por todo el territorio e incluso a la Central de la Policía Científica de Madrid sin lograr identificar a la víctima ya que por asombroso que parezca no estaba afiliado en ningún documento nacional.
El tiempo transcurre y nadie reclama ni identifica al cadáver. Por lo que el cuerpo, siguiendo el protocolo para estos casos, es enterrado en el cementerio de Boisaca en una tumba sin nombre de la beneficencia; en la parcela 7.621.

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Ocho años más tarde unos jóvenes periodistas, hoy por todos conocidos, Iker Jiménez y Lorenzo Fernández atraídos por el insólito caso deciden investigarlo.
Alguien les facilita información clasificada como confidencial que revela algunos detalles que podría indicar la presencia de lo paranormal en este lamentable accidente.
En ese dossier policial, se recoge el testimonio del maquinista, José Aira Martínez, describiendo como al tomar la curva cercana al Puente de Paredes, a unos seis kilómetros de Santiago de Compostela, una figura surge de la nada.
Inmediatamente hace sonar las señales acústicas del tren para evitar “lo inevitable”, pero aquella persona continúa caminando por el interior de la vía de espaldas a su infortunado destino.
Solo en el último instante reacciona girándose para contemplar lo que se le viene encima. Una imagen que el maquinista nunca olvidaría.

Cuando el tren se detuvo, se dirigió a la cola del vagón. Al llegar el horror se le revela con toda su crudeza; el cuerpo del joven se encuentra seccionado en dos partes y su cabeza separada del cuerpo pero manteniendo una terrible mueca de dolor y miedo en su rostro desfigurado.
Una vez que la policía realiza las inspecciones correspondientes pueden aportar los siguientes datos: varón de raza blanca, aproximadamente 1,65m de altura, y de unos 20 años de edad, vestía ropa varias tallas mayores, al igual que su calzado, llevaba un 43 cuando le correspondería un 39. En sus bolsillos llevaba 16.010 Ptas. (96,22€) pero ningún documento que le pudiera identificar.
Su aspecto era cuidado. Pelo negro corto, ojos castaños, y un detalle que generó muchas conjeturas en la Policía Científica, sus dientes afilados y las orejas sin relieves.
Y son en estos detalles físicos, que los periodistas del misterio hacen hincapié, decidiendo consultar a prestigiosos psiquiatras y doctores gallegos por ellos.
Todos parecen mostrarse de acuerdo en que la ausencia de marcas en los pabellones auditivos, así como los rasgos faciales, parecían indicar algún tipo de trastorno psíquico profundo que, presuntamente, el joven sufría.
Esta también era una teoría que la Policía Científica no descartaba, pero que fue apartando a medida que las investigaciones en esa línea no daban resultado alguno.
Todas las investigaciones parecían encontrarse en un callejón sin salida. Era casi imposible que nadie hubiera visto a ese desconocido caminante nocturno dirigirse hacia las vías del tren.
Tuvo que atravesar una urbanización, cruzar la carretera nacional hacia Lugo, y aún así, nadie lo vio. Una situación desconcertante.
También hay otro dato que hace saltar las alarmas, y es que en la investigación policial, se habían tomado unas imágenes de unos extraños círculos concéntricos de piedras, que parecían formar un extraño símbolo, muy cercanos al lugar donde se produjo el siniestro.
¿Se trataba de una especie de señal, de un ritual, de un sacrificio? ¿Un mensaje?
Estos, según los investigadores, guardaban similitud con un suicidio acontecido en Terrassa en el año 1972. En el que dos personas decidieron poner fin a sus vidas, como si de un ritual se tratara, en las vías del tren, colocándose una hoja de papel para indicar que lo hacían porque los extraterrestres los llamaban.
¿Podría ser esta la razón por la que el desconocido caminante de Boisaca transitaba por la vía del tren?

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Ante la ausencia de cualquier explicación lógica todas las hipótesis, algunas de ellas extremadamente fantástica, tenían cabida. Una de estas fue la posibilidad de que aquel joven saltara en el espacio y el tiempo para encontrarse en una situación inesperada que le condujo a la muerte
¿Un viajero en el tiempo? Algo que, desde luego, no tenía base alguna. Parecía tratarse de un caso más sin resolver. Se consultó a acreditados criminólogos y todos expresaban perplejidad ante el caso, considerándolo como extraño y único.
Pero lejos de ir avanzando en la investigación sucede algo inesperado. Al acudir al cementerio donde debía encontrarse los restos del joven, la sepultura 7.621 no estaba.
Contactaron con el sepulturero municipal y solicitaron que les ayudara en la búsqueda, descubriendo que los restos fueron trasladados a una pequeña parcela de terreno, sin lápida, ni identificación alguna. Al parecer, tal y como marca la normativa, el plazo asignado a la tumba que ocupaba desde 1988 había prescrito, y sus restos fueron trasladados a una fosa común.
Por otra parte, las huellas enviadas por la Policía Científica a la central de la Policía en Madrid, al no encontrarse afiliado en ningún documento nacional, tampoco se encontraba en el archivo oficial de desaparecidos.
A medida que se indagaba en el caso, se encontraban con más dificultades, ya que la ausencia de datos sobre su identidad y testigos dificultaba las investigaciones.
No existía ningún hilo de donde estirar. Desesperante.

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Veinte años después, el 21 de octubre de 2008, La Voz de Galicia, sorprende a la opinión pública anunciando la identificación del cadáver de Boisaca. Gracias al análisis de ADN que la Policía Científica realizó, se pudo identificar al fallecido como Óscar Ortega Vasalo.

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Este joven de 22 años, salió de su casa de Castelldefels (Barcelona) para tomarse unos días de vacaciones. Pero nunca regresó.
Al parecer Oscar Ortega después de finalizar el servicio militar en Pontevedra y ante la falta de empleo, decidió trasladarse a Barcelona para buscar un trabajo, matriculándose en una academia para prepararse a unas oposiciones a la Seguridad Social.
Antes de ausentarse de su domicilio, le comunicó a su madre la decisión de tomarse unos días de vacaciones, y aquí se le pierde el rastro…
Ante esta circunstancia, la familia denunció la desaparición de Oscar en Barcelona, Vigo, Ourense, Irún y Majadahonda, con el deseo de encontrar alguna pista del joven, pero sin lograr éxito alguno.
Y como suele ocurrir en muchas circunstancias de la vida, la respuesta la tenía muy cerca, pero estuvo ocultada durante dos décadas en una tumba sin nombre.

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Posteriormente, la familia negó cualquier minusvalía tanto física como psíquica, pero desconocían las razones por las que Oscar se encontraba aquella noche en medio de las vías del tren y a tanta distancia de su hogar.
Este caso, probablemente, es uno de esos que un gran número de personas solo conozcan por el titular o por las teorías expuestas en torno al mismo. Y desconozcan que se halló una respuesta al misterio creado.
No obstante, siguen en el aire algunas preguntas que no fueron respondidas. Sin poner en duda en ningún momento la identificación del joven, y por supuesto el testimonio de su familia, la sensación que uno tiene es la de que algunos interrogantes aún permanecen abiertos.
¿Qué hacia ese joven a tantos kilómetros de su hogar provisional? Y tal como indicaba el informe oficial ¿Por qué llevaba una indumentaria y calzado varias tallas mayor?

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El caso de Boisaca ocupó durante casi dos décadas un lugar privilegiado entre los misterios sin resolver de nuestro país. Del que se hizo eco un joven Iker Jiménez y que realizo una tarea brillante en su investigación pero que desde luego no acertó con sus teorías aunque si ayudaron a que el caso permaneciera abierto y que actualmente sea un misterio desvelado y un descanso para sus familiares.
En España se denuncian cada año 15.000 desapariciones. Y existen unos 3.000 cadáveres sin identificar. Personas que tuvieron familia y tal vez estas los busquen en otras ubicaciones y que acabaran, según el caso, en el frigorífico de un tanatorio o enterrados en una fosa común.
El incidente del camping Els Alfacs (Tarragona) en 1978, causó 215 muertos. Actualmente media docena de esos cuerpos permanecen en la fosa común del cementerio de Tortosa porque no han sido reclamados por nadie.
Unos datos que no suelen ser divulgados salvo en contadas ocasiones y por determinados motivos, pero que nos demuestra, una vez más, que la cruda realidad es en ocasiones más escalofriante y sobrecogedora que la ficción.

Los Casos Olvidados II

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El lobo, ha sido un animal tristemente utilizado para infligir miedo entre la población infantil. A través de fábulas y cuentos se nos ha descrito siempre como a un animal fiero y mortífero que amparándose en las oscuras sombras de la noche acecha para cazar. Algo que desde luego dista mucho de la realidad.
Pero ¿por qué digo esto? porque lo que acabo de exponer nos va a servir para adentrarnos en un fenómeno que posee algunos de esos elementos utilizados en los cuentos pero que su protagonista no es un lobo.
Rescataremos de la estantería del olvido algunos de esos casos que están muy ligados con nuestros miedos más ancestrales y para ello nos trasladaremos a un municipio español en la provincia de Segovia: Valle de Tabladillo a finales de los años 90.

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Sucedió en la noche de un 13 de noviembre de 1997 en el paraje de “Los Cobachos“. Una zona montañosa donde Tomás Poza encerraba las ovejas de Rufino Martín, dueño del rebaño.
A la mañana siguiente, como era rutina, Rufino se dirigió al paraje donde se hallaban sus ovejas y lo que contempló el ganadero al llegar al lugar le causó un shock, no daba crédito a lo que sus ojos observaban.
Las 216 ovejas yacían en el suelo. Acercándose para encontrar una explicación pudo comprobar que todas estaban muertas. Presentaban dos orificios en la misma tráquea de los desdichados animales por donde había sido extraída toda su sangre.
La noticia conmocionó a la población. Las Fuerzas de Seguridad iniciaron las investigaciones correspondientes sin obtener resultados satisfactorios. No encontrando una explicación racional al suceso.
Nunca el lobo había sido visto por la zona, tampoco era posible que fuera obra del lobo por las dimensiones de los orificios dejados por su atacante en las tráqueas de los animales. Podría tratarse de una especie de animal de gran tamaño, dotado de una agilidad asombrosa que le permitía no dejar huellas. Algo que obviamente dificultaban las investigaciones.

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El miedo se extendió por toda la zona. Y todos tenían una pregunta en sus mentes: ¿Si aquel animal, en el caso de serlo, pudo acabar con todas esas reses en una noche, como podrían defenderse ellos si fueran atacados por esa bestia?
Todas las pesquisas realizadas llegaban a la misma descripción de los hechos: Una desconocida criatura cazó una por una a las ovejas en cuestión de minutos desangrándolas a su antojo pero sin ser devoradas. En el lugar de los hechos no había rastro alguno de esa cosa, tampoco signos de que el ganado opusiera resistencia, es como si hubieran quedado paralizadas o hipnotizadas.
Jamás había sucedido algo parecido en la zona. El desconcierto ante lo sucedido se generalizó dejando paso al temor ante la posibilidad de que volviera a atacar, esta vez, a cualquier persona.

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Sin embargo un dato que el pastor Tomás Poza aportó a los investigadores del caso, provocó una profunda inquietud; los buitres, a pesar del festín que podrían darse, permanecían observando los cadáveres a distancia evitándolos.
¿Por qué ese extraño comportamiento rechazando algo propio de su naturaleza? ¿Qué podían percibir para que renunciaran a su alimento?

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En este punto, es inevitable vincular este caso con los del Chupacabras, un mito que se originó en la década de los 90 en la isla de Puerto Rico cuando los periódicos autóctonos; El Vocero y EL Nuevo Día alarmaron a la población publicando la noticia de la matanza de muchos tipos de animales diversos como pájaros, cabras, caballos e incluso perros pastores sin localizar al supuesto animal causante.
El fenómeno se fue extendiendo por América Central, América del Sur y en algunas zonas del sur de Estados Unidos.
Estos casos guardan una similitud con los sucedidos en nuestra geografía produciendo a su vez una alarma ante algo desconocido que actúa libremente y parece no tener fronteras.

CONTINUAMOS…

Regresaremos de nuevo a nuestro país y nos ubicáremos en Moreda en el concejo asturiano de Aller, en este caso se introduce una variante: es visualizado por numerosos testigos que denuncian y describen a las autoridades, la aparición de un extraño ser de una altura aproximada de 1,50m de cuerpo peludo y provisto de una larga cola, que se desplaza de rama en rama similar a los simios y ataca al ganado.
Siempre, según los testimonios, este ser adopta una postura parecida a las de las mantis religiosa y provoca pánico entre perros que están adiestrados a enfrentarse a los lobos. Como suele ocurrir no existe ninguna prueba fotográfica del mismo solo disponemos de testimonios verbales.

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Este caso se produjo en los años 80 y sin embargo el mito se hizo popular, como dije antes, en Puerto Rico en los años 90. Y no es el único que contradice la fecha de registro de un fenómeno que parece habitar entre nosotros desde hace más tiempo del que podemos imaginar como veremos con el siguiente caso que, extraído de las hemerotecas digitales, nos aportará nuevas referencias al tema central de este artículo.

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Fue publicado el doce de mayo de 1979 por el periódico tinerfeño El Día. Una fecha que vuelve a poner en duda la datación del fenómeno. La noticia nos informa sobre unas extrañas muertes de animales detectadas por la zona de Taco (una población del municipio de San Cristóbal de La Laguna en la isla de Tenerife) en las últimas fechas.

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A los cadáveres de los animales se les había arrancado el corazón y no tenían sangre en sus venas. Un apunte significativo es que en los cuerpos de los animales no había rastros de sangre a su alrededor por lo que no estaban desangrados y sus vísceras habían sido extraídas limpiamente.
El miedo se extendió por la población y produjo un importante eco mediático donde, como es habitual, no faltaron personajes que aprovecharon ese temor y teorizaron causas de índoles extraterrestres para explicar las muertes de estos animales.
Las investigaciones policiales planteaban la posibilidad de que estos animales fueran “sacrificados” en la práctica de ritos satánicos.

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En octubre del mismo año se producía de nuevo el fenómeno. Esta vez en Barranco Grande (Santa Cruz de Tenerife). Localizaron ocho cabras y varios conejos muertos presentando los mismos síntomas.

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En este caso si fue practicada la autopsia (en el anterior caso no consta que se realizara). En el informe de ésta se confirmó que los animales murieron por estrangulamiento. Posteriormente se les extrajeron varias vísceras y fueron desangrados. Responsabilizando a un grupo de desalmados como autores del incidente que operan con la intención de causar temor entre la población. Incluso plantearon la posibilidad de que fueran también los autores de los sucesos de Taco.
No obstante existen controversias que contradicen profundamente esas conclusiones ya que para Muñoz Yébenes, jefe de la Brigada de Investigación encargada del caso, los causantes fueron perros asilvestrados.
La mayoría de los animales muertos localizados en Barranco Grande (según versión policial) eran cabras y algún perro. Todos estos animales presentaban heridas en la barriga en vez del cuello. Declarando falsas las informaciones de la falta de sangre y las heridas en el cuello que se habían divulgados en medios informativos.
¿Quién puede estar mintiendo?
Posteriormente a este caso, se han registrado muchos otros por todo el mundo y de la misma naturaleza. Por lo que nos atreveríamos a decir que se trata de un fenómeno de proporciones globales. Y que todos ellos por la razón que sea, continúan sin resolverse y son considerados casos abiertos.

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La imprecisión de situar un acontecimiento en una fecha exacta nos puede llevar a conclusiones erróneas. Es de vital importancia evitarlo ya que para las investigaciones, sean del tipo que sean, son necesarias las referencias y si no están correctamente datadas nos pueden llevar a conclusiones inexactas… el caso acaecido en la isla de Tenerife lo demuestra.
Pero también es interesante reseñar que se producen fuertes discrepancias entre lo publicado y la versión oficial de los hechos. Una constante que se repite con sucesos de esta naturaleza. y que lejos de originar un debate constructivo lo único que causa es mayor desinformación y acrecentar un misterio que genera réditos a determinados grupos.
El juego sucio existe en cualquier faceta y determinados círculos de lo extraño tampoco es ajeno a ello. Si el misterio se perpetúa el rendimiento mediático y económico es mayor.
Dejaremos este pensamiento en el aire y que cada uno extraiga sus propias conclusiones.

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Ahora y ya para cerrar, me gustaría hacerlo reivindicando a ese magnífico animal y que es merecedor de todo nuestro respeto: el lobo.
Al que siempre se le culpabilizó de actos depredadores y que fue perseguido y continúa siéndolo, hasta casi conseguir la extinción de esos hermosos animales y que nada tuvo que ver con estos actos.
La posibilidad de que fueran perpetrados por grupos humanos siguiendo las pautas de ritos religiosos o incluso que fueran objetos de experimentaciones es casi la teoría más cercana al origen de la causa pero la falta de una evidencia clara origina que no pueda certificarse.
Y esto me lleva a una pregunta: ¿Habrá sido siempre así y el lobo fue la excusa para ocultar una realidad carente de explicación racional? o ¿Tal vez encubre unos actos vandálicos que nos produce pavor al descubrir que es el hombre la bestia responsable de estos sucesos?
Cuando la realidad nos trasciende demostrándonos que los monstruos son nuestros propios congéneres y conviven con nosotros adoptamos una postura negacionista e inventamos una explicación acorde con nuestra “moral social”.
Y sucede lo mismo con el misterio y todo por miedo a reconocer nuestra ignorancia ante determinados sucesos y no aceptar que conocemos muy poco de nuestra verdadera naturaleza y que la vida, pese a quien le pese, tiene más misterio de lo que negamos.

Los Casos Olvidados

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En mi etapa como colaborador en La Cuarta Esfera creé una sección llamada Los Casos Olvidados y que ahora retomo en mi blog para compartir con todos vosotros.
Comenzaré con el material ya divulgado en los programas continuando con nuevos casos que no fueron emitidos.

Los Casos Olvidados, tal y como su nombre indica, tienen el objetivo de divulgar, con toda la información disponible actualmente, aquellos fenómenos producidos en un contexto muy diferente, limitados por la tecnología de aquellos tiempos obstaculizados por el desconocimiento y los prejuicios existentes de la época pero que gracias a la valentía de unos pocos fueron expuestos a la luz a pesar de la presión social y política a la que fueron sometidos.

Esta sección también tiene otra finalidad rendir un pequeño tributo con todo el respeto a esos expedientes X españoles y allende de nuestras fronteras que marcaron el camino a seguir de las investigaciones paranormales.

Y que gracias a ellos es por todo conocido la existencia de situaciones y hechos que nunca tuvieron una explicación racional o posiblemente aún no dispongamos del conocimiento necesario para ello. Esto no impedirá que, como siempre, reflexionemos y seamos críticos con ellos, si es necesario.

Comenzaremos con uno de esos casos olvidados acaecido en España y que lleva por título:

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Desde hace más de un siglo existen testimonios que relatan haber visto unas luces extrañas recorriendo la comarca de El Pardal, una localidad del municipio de Molinicos situada a una distancia de 95 Km de Albacete.

En este enclave situado en el interior de la ladera de una montaña se producen unos inusuales fenómenos lumínicos que han sido avistados por centenares de testigos y que también fueron divisados por las autoridades del lugar llegando estos a perseguirlos y hasta abrir fuego contra ellas pero sin resultado alguno.

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Los testimonios desde tiempos remotos tal y como se recogen en las crónicas de su historia son coincidentes con los acumulados en la actualidad, describiendo estos testigos como son acompañados en silencio en determinados lugares de su geografía por estas luces esféricas que flotan a ras de suelo y se desplazan a velocidades de vértigo.

Los lugareños, relatan que al pasar esta luz cerca de sus viviendas, todo vibra en su interior, y en ocasiones, provoca la caída de enseres ante el asombro de estos.

Hay un punto donde se manifiesta con más frecuencia y está considerado como el epicentro de este fenómeno: La Quéjola. Una zona poco conocida pero de gran importancia histórica y que hace más de 2.600 años que está habitada. Las excavaciones realizadas en la década de los años 90 revelaron grandes cantidades de yacimientos funerarios y de restos antiguos pertenecientes a la cultura griega, romana, árabe y fenicia.

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La mayoría de estos hallazgos guardan un denominador en común: fueron erigidos con la intención de sacralizar el lugar.
Lamentablemente hoy en día se encuentra amenazada por la desafectación de caminos públicos y privados que producirá la eliminación de 151.000 metros cuadrados perjudicando los posibles hallazgos de la zona.

Sin comentarios.

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Continuando con el tema, muchos son los caminantes que relatan el avistamiento de estas desconcertantes luminarias que parecen acompañarlos, siempre silenciosamente, en su tránsito.

Uno de estos relatos lo protagoniza Manuel Macía. Este testigo describe una experiencia inquietante y a su vez extraordinaria. Le sucedió en los años treinta circulando con su bicicleta por la zona para llegar al trabajo, cuando de repente, a sus espaldas, pudo observar una especie de destello. Al principio pensó que se trataba de otra bicicleta. Aquella luz se mantenía a distancia y parecía perseguirle. Manuel comenzó a inquietarse. Anochecía y la tensión se apoderó de él. La luz comenzó a aproximarse adquiriendo una velocidad inusual, y ante su asombro y pavor, lo adelantó a una velocidad vertiginosa y ascendió hacia el cielo.

Pero lo que él ignoraba es que el destino le deparaba, treinta años después, un segundo encuentro.
Esta vez circulaba en coche por el mismo tramo de antaño y de nuevo aquella luz hizo acto de presencia. Manuel tuvo la sensación de que su automóvil perdía la energía, presa del miedo, aceleró consiguiendo dejarla atrás, era como él mismo dijo: como si le estuviera esperando.

A finales de octubre, un pastor de ovejas; Cristino Cuerda Felipe, sería el protagonista, o mejor expresado; víctima, de una experiencia con estas luces extrañas en una fría noche.
Cristino notó que el ganado se resistía a seguir avanzando temerosos de algo. Sin comprender muy bien la actitud de los animales, una luz pequeña de tono rojizo surgió espontáneamente a su paso. Se desplazaba sin hacer ruido a unos centímetros del suelo provocando la estampida de las ovejas.

Durante muchas noches observó esa extraña luz, la cual parecía estar realizando una especie de ritual, siempre salía del mismo sitio y desaparecía en la misma dirección.
Intrigado, una noche decidió acercarse a aquella luminaria. Cuando se encontraba a escasos metros de ella algo le sucedió. Su cuerpo dejó de responderle. No podía moverse del lugar pero era consciente de todo lo que sucedía a su alrededor.

Mientras se encontraba en esa situación observó que el rebaño estaba en el mismo estado que él. La luz flotaba a su alrededor y cambiaba constantemente de posición. Una vez que la luz desapareció todos recobraron su movilidad.

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Hay registrado centenares de testimonios similares con la misteriosa luz como protagonista absoluta por toda la zona, sin embargo otras luces del mismo tipo se reparten por diferentes puntos de nuestra geografía, como por ejemplo: “Luz de Mafasca” en Fuerteventura, “La Luz de Alcolea” en Almería…

Las teorías son variadas. Desde el análisis científico se trata de un fenómeno natural asociado con las tormentas eléctricas, originando destellos luminosos a los que denominan rayos globulares.
Para los investigadores menos ortodoxos el comportamiento de esas luces no obedecen a ningún parámetro conocido y son consideradas: objetos volantes no identificados (OVNIS).

Hay quien conforme con la leyenda de la localidad, están convencidos de que son las almas de los difuntos, ya que el fenómeno es más frecuente entre el 28 de octubre y el 2 de noviembre y se produce en la zona donde se halló un yacimiento funerario.

Y para añadir un dato que, posiblemente, nos invitará a reflexionar, una de las piezas encontradas en los yacimientos arqueológicos “El Timiaterio de la Quéjola” es una pieza única a nivel nacional e internacional, que esta datada en el siglo IV a.d.C., y que todos los que lo han visto, lo relacionan por su forma con la Luz del Pardal.

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Estamos seguros que de producirse estos fenómenos en otros lugares del mundo, tendrían una trascendencia mayor, puesto que aquí se encuentra relegado a una difusión minoritaria debido a los prejuicios que causa los temas de esta naturaleza.

Obviamos que no hablamos de un fenómeno aislado o de un número escaso de testimonios, todo lo contrario, son centenares de testigos con sus correspondientes testimonios y que hasta las autoridades de la localidad han presenciado el fenómeno.

Sin embargo, y a pesar del silencio que se cierne en torno al fenómeno, los habitantes de la comarca continúan avistando esa Luz taciturna que se desplaza por todas las localidades albaceteñas y que parece no querer abandonar el lugar.

Quién sabe si tal vez no lo hace porque ese…es su hogar.

 

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