¿ APARECIDOS ?

La penicilina fue uno de los descubrimientos más transcendentales del siglo xx que revolucionó el ámbito sanitario a nivel mundial. Salvó, y continúa haciéndolo, a millones de personas en todo el planeta. Para su descubrimiento fue necesario aproximadamente seis años de investigaciones científicas.
Teniendo en cuenta este dato y estableciendo un símil con las investigaciones paranormales yo me pregunto: ¿Cuál es el tiempo necesario para descubrir la respuesta a una determinada cuestión paranormal?
Con este artículo tengo la intención de abordar el fenómeno de los Aparecidos, desde un punto de vista diferente, para reflexionar libre de prejuicios sobre un fenómeno que, habiendo transcurridos 500 años, la naturaleza del mismo continua siendo desconocida.
Cinco siglos de Aparecidos persiguiendo la justicia que en vida le negaron. De errantes incorpóreos negándose aceptar su nueva condición y que arremeten enfurecidos contra un mundo tangible del que ya no forma parte. Descarnados de sus vidas por un amor no correspondido…
…O son Alucinaciones proyectándose en la mente de quienes las visualizan como respuesta a un duelo insoportable de admitir, a una enfermedad incurable, a un sufrimiento inaguantable.

¿Significa esto negar la existencia de la misma? Al contrario. Vincular el estado emocional con la fenomenología no pone en evidencia lo que el testigo experimenta, solo contempla la posibilidad de que sea el propio individuo el causante de ello porque todo converge en un mismo plano. En un punto donde la persona que experimenta la aparición desempeña un papel fundamental para que se produzca.
Para cualquier acto en esta vida necesitamos de unas herramientas que lo hagan posible. Salvo en determinados tipos de anomalías, que se presenta de forma espontánea, las apariciones están estrechamente vinculadas con la persona o el lugar donde se producen, debido a que, probablemente, son ellos la energía que pudiera generar esas apariciones.
Ya sea un fenómeno paranormal o una alucinación en ambos casos es evidente que ninguno de sus investigadores niega “la aparición” pero si cuestionan su origen. Y en este punto es donde sería necesario hacer una inflexión y preguntarnos por qué no unir ambas metodologías.
Sabemos de sobra que existe una negación, ocultación y muchos obstáculos, algunos insalvables, que el sistema impone a este tipo de investigaciones y a sus investigadores. Pero no olvidemos una cosa muy importante, también existen por parte de algunos investigadores más famosos una complicidad para mantener el misterio en torno a esta y otras cuestiones porque es su negocio.
Y por todo ello debemos de ser conscientes y críticos con el MISTERIO. Reconocer la contribución que la metodología científica ha tenido en mejorar muchos aspectos de nuestras vidas.
Esto no exime de crítica a la auto-interpretación tergiversada que la ciencia hace con los fenómenos paranormales y la estandarización de procedimientos que aplican a las investigaciones de estas anomalías.
En la historia tenemos muchos ejemplos de que la vida no siempre sigue un esquema fijo. La existencia está llena de ambigüedades que nos obliga a replantearnos constantemente cuestiones presentadas como verdades inamovibles.

Oliver Sacks, neurólogo y divulgador británico, decía que:

“Vemos a través de nuestros ojos pero también vemos con el cerebro, y ver con el cerebro a menudo se denomina imaginación.”

Realizaba esta afirmación después de años de estudios e investigaciones a pacientes que sufrían una serie de alucinaciones sin que padecieran enfermedades mentales. Las imágenes visualizadas por estos pacientes estaban dotadas de una lucidez inquietante llegando a experimentar sensaciones cognitivas pero que solo existían en su imaginación. Una privación sensorial era la causa. El cerebro proyectaba esas imágenes para paliar el sufrimiento que le producía la carencia de esa capacidad.
Y todo esto guarda un turbador paralelismo con el tema de los Aparecidos. Este interesante estudio sobre nuestra capacidad interna de paliar un daño proyectando imágenes que solo existe en la imaginación de quien la ve, nos abre una percepción a tener en cuenta para averiguar parte de la naturaleza de un fenómeno universal. Indudablemente no es la única pero me sirve como referencia para lo que intento expresar.
Y por supuesto en ningún momento afirmo que el fenómeno esté totalmente originado por una alucinación o una enfermedad. Pero estoy convencido de que el cerebro tiene una responsabilidad en el mismo…tal vez sea la bovina de hilo que necesitamos para tejer eso que tantas veces leemos y escuchamos: LA VERDAD.
Como antes comenté la vida es ambigua y una prueba de ello es la complejidad que el fenómeno adquiere cuando es experimentado por niños. Infantes que describen detalladamente la aparición de una persona que antes nunca habían visto y que por supuesto existieron. En estos casos discernir su causa resulta complicado desde un punto de vista científico.
No me voy a extender demasiado porque creo que ya existe demasiada información/desinformación y que no aportan nada novedoso al tema.
Tampoco voy a relatar alguno de los miles de casos reportados por el mismo motivo, eso está al alcance de cualquiera.
Mi intención es que percibamos desde un prisma diferente el fenómeno y no como quieren que lo concibamos. Creo en el MISTERIO pero no en el DOGMATISMO.
Y aquí somos culpables todos, los que creemos como los que no, los supuestos investigadores como sus detractores.
Porque estar en un bando como en el otro genera beneficios para ambos y no aportan nada al conocimiento solo tratan de proteger un ecosistema que han creado para su beneficio.

CONCLUSIÓN…

Pienso que existe algo innato en nuestra naturaleza que es lo que verdaderamente nos hace diferente a otras especies, y es la necesidad de transcender. Un animal no desea transcender salvo que busquemos una interpretación filosófica al hecho y esa es una de las características que nos ha convertido en la especie dominante del planeta.
Los seres humanos necesitamos respuestas a todo lo que nos sucede y las buscamos por todos los medios.
Antiguos chamanes experimentaron con determinadas hierbas con la creencia de encontrar las respuestas a muchas de las cuestiones que en esa época se originaban ¿Las encontraron? o ¿fue una alucinación lo que experimentaron?
Lo que podemos afirmar sin equivocarnos es que continuamos con las mismas preguntas y las mismas respuestas.
Y desde mi punto de vista personal, esto es así porque nuestro conocimiento está limitado por aquellos que se encargan de registrar la historia y los que se confabulan con los mismos.
Actuando con la intención de perpetrar un “crimen perfecto”, borrando todas las huellas, encubriendo cualquier sospecha, para corroborar la historia oficial.
Y yo les pregunto a estos sujetos: ¿No sabéis que no existe el crimen perfecto?

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…DEDICADO A UN MUNDO FELIZ Y CORRUPTO

 

Dicen que las caquitas de los bebés no dan asco, una mentira más, porque huelen a los que huelen todas y producen el mismo asco. Pero es un dicho influenciado por la pureza del recién nacido.

Las que huelen a podrido son aquellas con las que cada día nos levantamos en forma de titulares, declaraciones, nuevas leyes, post en las redes sociales, etc.

Esas que aunque la laves el hedor persiste.

Esas que no puedes limpiar porque no hay papel higiénico suficiente para ello.

Apestan aunque la imagen exterior de sus causantes pueda parecernos impoluta.

Y lamentablemente, pises por donde pises, te la encuentras por todas partes y se hace imposible no mancharse.

Yo estoy desesperado por encontrar el pulsador o la cadena de esa cisterna para accionarla y que el agua arrastre todas esas heces.

¡Ah! y por supuesto sin olvidar pasar la escobilla…por si las moscas.

 

…SOLOS DE NUEVO

Desde hace un tiempo los medios de comunicación publican noticias sobre hallazgos que abren la posibilidad de que no estemos solos en el universo. Las redes sociales se hacen eco rápidamente de ello e inundan sus muros con los vínculos a esas noticias.

Personalmente nunca he tenido dudas sobre el tema. Creo firmemente que no estamos solos.
Pero como todo en esta vida existen matices. Creo que no estamos solos no porque existan seres semejantes a nosotros, que, posiblemente existan, si no porque la vida en el Universo está repartida en forma de extremófilos, microorganismos que poseen la capacidad de vivir en condiciones extremas y están localizados por todo el Cosmos, y eso, sin duda alguna, demuestra la existencia de VIDA.

Sin embargo no le concedemos la trascendencia merecida puesto que la concepción de no estar solos está vinculada con la semejanza.
Y llegado a este punto es cuando tengo sospechas de que en el fondo lo que se busca con ahínco es la existencia de Dios. Demostrar que todo está perfectamente diseñado por un arquitecto cósmico creador de todo.

Aunque pueda sonar discrepante, ya que son noticias científicas, tengo la sensación de que existe una alianza de intereses entre dichos antagonistas: Fe y Ciencia.
En los últimos tiempos el mensaje religioso se ha mimetizado para encajar su dogma. De la intransigencia de tiempos en los que se condenaban a muerte por decir que la Tierra no era el centro del Universo hasta contemplar actualmente la posibilidad de vida extraterrestre.

Así son los negocios para vender hay que adaptarse a las necesidades del consumidor aunque el mensaje continúe siendo el mismo de toda la vida.
Si mis sospechas, que solo son eso, sospechas, fueran ciertas, quien nos dice que esa ciencia aliada de la fe no ha ocultado algún descubrimiento trascendental sobre la vida en nuestro Universo. Un hallazgo silenciado que nos haría replantear nuestro concepto sobre la vida contrariando a la verdad institucionalizada. Protegiendo un credo ancestral inventado que ha manipulado desde siglos la voluntad de las personas y ha intervenido en nuestro avance como sociedad ralentizándolo con el objetivo de mantener el poder que esa fe les ha otorgado.

Y por ello continuamos estando solos, porque la vida que hayamos no está concebida a imagen y semejanza del sistema establecido.
Después de todo lo que estamos viviendo (soportando) en todos los ámbitos no sería para nada descartable ¿No creéis?…

Pedro Segura

Los Casos Olvidados (5)

En 1725 Nicolle Millet fue encontrada muerta sentada en una silla. Su cuerpo estaba totalmente carbonizado reposando en la misma que, inexplicablemente, permanecía intacta. Todo esto hizo sospechar de su esposo y fue juzgado por el asesinato de su mujer.
Pero en el juicio sucedió algo insólito, Nicholas le Cat, un joven cirujano, alegó hasta convencer al jurado que la causa de la muerte fue producida por una combustión humana espontánea.
El jurado declaró inocente al acusado y dictaminó que la mujer había muerto “por la visitación de Dios“; un término religioso que hace referencia a la manifestación de Dios a través de los tiempos en determinadas etapas para mostrarle al hombre su misericordia y también su juicio.
Todos podemos imaginar en aquel contexto de la época las especulaciones originadas en torno al mismo.
Pero este suceso es uno de los que están registrados y con él nos adentraremos en esos casos olvidados que son originados por un fenómeno que parece haber desaparecido en nuestra época contemporánea:

Uno de los fenómenos más polémicos y fabulados en el campo de lo paranormal y que, según sus investigadores, únicamente existen cerca de 200 casos registrados desde el siglo XVIII. Con el inconveniente de que una gran parte de estos están fundamentados por los testimonios de segunda o terceras personas y en ocasiones solo se aporta el nombre de la víctima o una fecha faltando las comprobaciones de los mismos.
Lo que si poseemos es un patrón fijo y coincidente en las descripciones. En todos los casos las víctimas son consumidas y prácticamente reducidas a cenizas y en algunos queda una extremidad de la misma sin existir una fuente de fuego externa.
Solo afecta, por regla general, a personas adultas y todo lo que rodea a la víctima permanece casi intacto.

En los crematorios los difuntos que son incinerados se les someten a una temperatura de entre 870 a 980º C y sus huesos no se consumen completamente y deben ser molidos. Para que un cuerpo humano quede reducido a cenizas el fuego tiene que alcanzar una temperatura superior a los 1.700º C.
Las investigaciones científicas de D. J. Gee en 1965 y las llevadas a cabo posteriormente con animales y en particular las realizadas por J.D.De Haan experto forense en incendios para encontrar una explicación racional del fenómeno ha dado como resultado una teoría denominada: Efecto Mecha o Efecto Vela.
Esta teoría argumenta que un cuerpo puede quedar carbonizado por su propia grasa al haber entrado en combustión de forma intencional o accidental. Cuando el fuego quema la piel comienza a derretir la grasa corporal que es absorbida por la ropa originando un efecto mecha que, similar a la mecha de una vela, alimenta este fuego de forma constante durante horas.
Si dicho cuerpo es sometido a ese fuego a un tiempo superior de siete horas quedaría reducido a cenizas.

Y ahora continuemos con otros casos.

En 1731, la Condesa Cornelia di Bandi fue hallada muerta en su dormitorio, tenía 62 años de edad. Su cuerpo, a excepción de algunas extremidades, estaba completamente calcinado. Fue consumida por el fuego mientras descansaba.
Sorprendentemente la habitación no resultó afectada ni siquiera su cama y tampoco había evidencias de homicidio o de un descuido. Su causa no tenía una explicación lógica, ya que era como si se hubiera originado en su interior.
Pero tres años después sucede algo insólito relacionado con este caso, detienen al sirviente de la condesa porque supuestamente confiesa que asesinó a Cornelia di Bandi cuando fue sorprendido en el interior de su habitación con la intención de robarle las joyas.
Según esta confesión, Stauff que era el nombre del sirviente, estranguló a la Condesa y prendió fuego a la habitación con la intención de ocultar el crimen.
Algo que discrepa con la versión inicial pero que desde luego no se puede descartar a pesar de que genera muchas dudas sobre la veracidad de la misma.

El siguiente sucedió en 1942, en este se produce una variante; la víctima pudo hablar antes de morir. Aura Troyer de 59 años era conserje de una Entidad bancaria en Illinois, fue hallada quemada en el sótano del Banco y solo pudo exclamar: “Todo ocurrió inesperadamente“.
Este breve testimonio de la propia víctima antes de morir, es desconcertante y acrecienta el misterio ¿Qué le sucedió repentinamente? ¿Y por qué no lo pudo evitar?
Son muchos interrogantes que no se han respondido, también hay que decir que las investigaciones efectuadas, para descubrir sus causas, han sido muy superficiales y todas son consideradas de origen natural y los casos son cerrados a pesar de que hay muchos detalles que desafían toda lógica, pero esto es muy habitual cuando se trata de indagar sobre cualquier tipo de anomalías extrañas.

Continuaremos con uno de los casos más famosos registrados sobre combustión humana espontánea el de Mary Reeser.

El 1 de julio de 1951 Mary Reeser de 67 años, residente en la costa oeste de Florida en la ciudad de St Petersburg, pasó junto a su hijo todo el día y ya por la tarde coincidieron con la casera. Mary se despidió de ellos porque se encontraba cansada y algo mareada.
Esa noche la casera, preocupada por el estado de Mary, fue a visitarla a su habitación. La encontró animada, vestida con un camisón y una bata de rayón, calzaba zapatillas negras de raso y fumando un cigarrillo por lo que decidió dejarla descansar al comprobar que todo era normal.


A la mañana siguiente la casera recibió un telegrama dirigido a la señora Reeser, cuando fue a entregárselo notó que el pomo de la puerta estaba muy caliente, alarmada decidió llamar a mantenimiento. Al entrar no encontraron a Mary, pero había una viga de madera ardiendo.
Llamaron a los bomberos y fueron ellos los que hallaron a la señora Reeser, o mejor expresado lo que quedaba de ella; una pila de cenizas a excepción de un pie en una zapatilla negra de raso.
En un radio de 1,20 metros todo había ardido pero fuera de esa distancia, igual que en la mayoría de los casos, el resto se encontraba intacto.
El informe describía la ausencia de olor a carne quemada, al igual que la inexistencia de productos químicos u otra fuente de ignición que pudiera originar el incendio. Y desde luego se descartó la posibilidad del cigarrillo como causante del mismo.
Este caso produjo un gran impacto mediático, y fue conocido como “el misterio de la mujer-ceniza“. Ante esta situación los forenses Joe Nickell y John F. Fischer, elaboraron un informe para calmar a la opinión pública y explicar lo sucedido.

Según ellos la señora Reeser en un estado de somnolencia, provocado por los barbitúricos que había ingerido, dejó caer el cigarrillo éste incendió su ropa y ella no pudo reaccionar a tiempo.
Debido al sobrepeso de Reeser y a medida que el fuego se fue extendiendo, la grasa corporal se derritió, sirviendo de pasto a las llamas provocando el “efecto vela“.
Causando que el cuerpo se encontrara sometido durante 11 horas a un fuego constante pero de baja intensidad reduciéndolo a cenizas.
Desde luego nada parece descartable, tampoco vamos a entrar en la dinámica de debatir dicho informe, pero causa la impresión de que son de aquellos casos incómodos en los que por la necesidad de cerrar el caso con una explicación lógica, entre comillas, todo se simplifica para evitar más polémicas en torno al mismo.
No obstante, los casos anteriormente referidos no encajarían dentro de esa explicación pero si son coincidentes en la forma en que se originan.

De la misma forma que no se puede razonar el caso de Carl C. Blocke que, también en el mismo año, fue encontrado calcinado en una zanja de una carretera cercana de Indiana.
Al parecer había salido de su automóvil cuando su cuerpo comenzó a arder. En el reconocimiento del coche nada indicó que se hubiera originado un incendio, sólo una pequeña mancha en el asiento del conductor mostraba una señal de fuego, pero que estaba relacionada directamente con la víctima y no por una causa interna.
Otro caso en el interior de un automóvil se produjo en 1964, en Dallas, una actriz retirada Olga Worth, ardió en el interior de su coche falleciendo a causa de las quemaduras pero el coche apenas resultó dañado.
Repitiéndose la misma situación que en el caso anterior.
Uno de los casos más enigmático y desconcertante lo protagoniza Betty Satlw.
El 7 de diciembre de 1973 Betty, lamentablemente, decidió poner fin a sus problemas suicidándose con monóxido de carbono.
Al día siguiente cuando su cadáver se encontraba en la morgue comenzó a arder dentro del ataúd. Nadie pudo explicar las razones.

Este fenómeno, como tantos otros, forma parte de nuestras sociedades desde tiempos inmemoriales, y el interés que suscitó en la sociedad de aquel entonces quedó reflejado en una novela de Charles DickensCasa Desolada“, publicada en veinte entregas entre marzo de 1852 y septiembre de 1853, el cual utilizó este fenómeno para eliminar a uno de sus personajes.


Dickens creía firmemente en la posibilidad del mismo y lo introdujo en su novela como una opción real. A consecuencia de ello, recibió numerosas críticas. En su defensa aludió a los 30 casos que en su época estaban registrados por las autoridades como muestra de su existencia. Entre estos estaba el caso de la Condesa di Bandi.
El escritor se encontró con una situación similar a la que se origina en nuestros tiempos y con cualquier otro tema que se aparte de lo ortodoxo…
Como siempre sucede en las investigaciones, no solo sobre este fenómeno, sino también con otros, surgen conexiones con otros de naturaleza análoga, nos estamos refiriendo a los denominados “fuegos espectrales” estudiados en los casos de poltergeist.
Aunque estos fuegos tienen como objetivos las edificaciones se establece un funesto paralelismo: destruyen por completo lo que es afectado por su fuego.
Pero estos fenómenos serán tratados en otro artículo…

Para cerrar, y como es habitual, el debate continúa abierto y a pesar de que científicamente la combustión humana espontánea no es aceptada como fenómeno paranormal, tampoco existe una explicación definitiva sobre la misma.
Y aquí subrayamos un término que se ha repetido constantemente; espontáneo. Y es que en este fenómeno todo gira en torno a dicho término, ya que no hay explicación alguna para que, sin existir una fuente externa de combustión y de forma espontánea, una persona muera abrasada hasta casi desaparecer por ese fuego devorador originado en su “interior”.
¿Nos encontramos entre un mito? ¿Una realidad? Todos y cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de analizar libremente dicho fenómeno y extraer nuestras propias conclusiones. Sin olvidar una norma muy importante; el respeto. La clave para avanzar en cualquier dirección que elijamos sobre este o cualquier otro tema de nuestra existencia.

Referencias:
Jonas Dupont en el libro De Incendiis Corporis Humani Spontaneis (Sobre el fuego espontáneo en el cuerpo humano)
http://www.fire-exforensics.com
http://survincity.com/2011/08/people-solved-the-mystery-of-spontaneous/
https://es.wikipedia.org

 

Los Casos Olvidados (4)

 

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En las épocas más oscuras de nuestro pasado, la mayoría de los colectivos sociales atravesaban situaciones de penurias en todos los ámbitos. La enfermedad, la pobreza, el despotismo y el fanatismo religioso, que agravaba una situación extrema para esa gran mayoría formada por los pobres, eran los principales causantes de este infortunio.
Una feroz represión religiosa que ostentaba el conocimiento y el poder absoluto manipulaba a una población indefensa haciéndoles creer que eran culpables y merecedores de todo ese sufrimiento. Un castigo “necesario” decretado por un ser divino para expiar nuestros supuestos pecados.
Una época donde la superstición acampaba a sus anchas y nuestro destino parecía estar escrito por ese ser superior sin posibilidad alguna de evitarlo.
Una población pendiente de las señales y mensajes de sus Dioses.
Pese a esa omnipotencia, curiosamente, estos dioses necesitaban un anunciador de lo que estaba por venir; un profeta.
Las referencias a estos mensajeros, tanto en textos religiosos como apócrifos, son abundantes en la historia y las podemos hallar en casi cualquier religión monoteísta del planeta, monopolizando a estas figuras como servidores de sus dioses.
Con el paso del tiempo y encajados en su contexto emergieron otros tipos de visionarios que, sin abandonar esa corriente religiosa, vaticinaban el futuro. Pero ese es otro tema.
En la actualidad el fenómeno ha decrecido hasta casi desaparecer. Las premoniciones o precogniciones son hechos muy aislados y también en muchos casos silenciados. Ha sido objeto de estudios científicos sin obtener algo más que una teoría sobre su existencia y origen.
Cada sector ha barrido para su casa. Afirmando unos que son un don divino y otros que ciertas personas nacen con ese don sin intervención divina alguna.
En este nuevo caso olvidado que presento y que se produce fuera de nuestras fronteras, se manifestó ese “don” de la precognición. Protagonizado por una persona tan especial o vulgar como cualquiera de nosotros.
Y es un caso que debería ostentar un lugar destacado por lo que nos aporta como evidencia de un fenómeno. Que no dejará indiferente a nadie porque trata sobre algo que nos inquieta desde épocas remotas; poder ver una parte de nuestro futuro y… evitarlo.

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16 de mayo de 1979, Cincinnati (Ohio)

David Booth, era un oficinista de Cincinnati (Ohio) que la noche del 16 de mayo de 1979 tuvo un sueño que perturbaría una parte de su vida.
Soñó con un enorme avión que sobrevolaba la zona produciendo un extraño ruido. De repente, el avión se inclina bruscamente y se estrella contra el suelo. Aterrorizado contempla una enorme explosión pero sin llegarle sonido acústico alguno de ella.
Se despierta sobresaltado embargado de una profunda tristeza y piensa que se trata de una terrible pesadilla y no le da mayor importancia.
Pero todo cambia cuando durante seis noches consecutivas la misma pesadilla se repite.
Alterado y angustiado por la reiteración de ese sueño, piensa que puede tratarse de algún tipo de aviso y decide, aunque le tomaran por loco, advertir al aeropuerto más cercano de su localidad la posibilidad de producirse un accidente aéreo.
Inicia una serie de llamadas a la Autoridad de la Aviación Federal del aeropuerto Gran Cincinnati, así como a la línea aérea de American Airlines, y contrariamente a lo esperado, cuando David expone sus argumentos, es tratado con respeto y registran por escrito su aviso.
Desgraciadamente, a pesar de todo ello, le comunican que no aporta pruebas suficientes y sólidas para ser admitidas; una fecha concreta, la ubicación o una identificación más precisa sobre el vuelo, por lo que su aviso no pudo ser aceptado como válido, no tenían motivos ni pruebas reales para cancelar vuelo alguno.

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Exactamente diez días después, el 26 de mayo, un DC-10 de la compañía American Airlines, se estrella en Chicago perdiendo la vida en el accidente todo su pasaje: 273 personas.
En las investigaciones sobre el siniestro se indicaron que, el incidente del vuelo 191 de Americans Airlines, se produjo a consecuencia de la pérdida del reactor izquierdo en el momento del despegue. Pese a ello, el avión continuo volando unos instantes para seguidamente perder el control, produciendo una singular inclinación y estrellándose en un estacionamiento de caravanas cercano al aeropuerto provocando una gran explosión.
La comparación entre el hecho real y la exactitud con la que David soñó el accidente, detallando casi exactamente como una semana después sucedería, es asombrosa.
Algo que hizo palidecer a los responsables aeroportuarios de la zona. Jack Barker, el funcionario que atendió telefónicamente a David, quedó impresionado por las precisiones descritas del desastre.

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Lo que David experimentó, sin duda alguna, está catalogado por la parapsicología como una precognición, más conocido coloquialmente como una premonición.
El registro de la misma antes de suceder el accidente, así lo confirma, introduciendo una variante poco frecuente en este tipo de fenomenología: tener la constatación del hecho por escrito antes de que se produzca.
No obstante, siempre que nos documentamos e indagamos sobre este tipo de temas nos preguntamos lo mismo aunque intuimos la respuesta: qué extrañas razones mueven a desvirtuar este tipo de casos ignorándolos como una prueba para abordar una apasionante investigación.
Y algo que por otra parte y debido a la naturaleza del caso nos produce una angustia mayor: ¿Podría haberse evitado el accidente?
El incidente está considerado como el peor desastre aéreo de la historia estadounidense. Una terrible tragedia que se produce tan solo 23 segundos después del despegue del aeropuerto internacional de los Ángeles.
Pero hay algo más. Lindsay Wagner, una famosa actriz y modelo, protagonista de una serie de televisión: La Mujer Biónica, se disponía acompañada de su madre a viajar en ese avión.
Estando en el aeropuerto una repentina inquietud se apoderó de su madre hasta el punto de decidir anular su viaje.
Lindsay, manifestó que no era la única ocasión en la que su madre tenía esa especie de presentimientos, y a pesar de que nunca solía cumplirse, aquel día, sin saber muy bien el porqué, accedió a cambiar de vuelo.
Unas horas después, se enteraron del fatídico accidente.

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Una de las características en los fenómenos paranormales es la espontaneidad. Y este caso ejemplifica esa máxima.
David era una persona que jamás tuvo un contacto con estos temas, pero involuntariamente y a través de un sueño reiterativo anunció un trágico suceso.
Un mecanismo que, por motivos desconocidos, se activa internamente en determinadas situaciones e individuos produciendo ese tipo de fenómeno.
La ciencia niega la existencia de ello y los proyectos de investigación en estos campos están financiados por fondos privados limitando cualquier tipo de información sobre los resultados, si es que se producen, de esas indagaciones.
Este no es un caso único, puesto que existen muchos otros reportados a lo largo de nuestra historia, pero está dotado de un valor añadido; la prueba documental donde se corrobora todo lo expuesto.
¿Qué explicación podríamos ofrecer? Es inevitable pensar y hasta teorizar de que algo estaba intentando avisarles de la tragedia y utilizaba los medios posibles para transmitirlo. Y solo una persona pudo canalizar ese mensaje a través de un sueño y visualizar con detalle lo que sucedería.
Y una pregunta que probablemente todos nos hacemos es el porqué no se indago más en un caso como éste.
Los motivos de esta postura todos lo podemos imaginar. Admitir ciertos fenómenos pondría en serio la estabilidad de un sistema creado a medida por estos negacionistas.
Pero a pesar de ello, creo que tal vez y como siempre, la respuesta podríamos hallarla en nuestro interior y ésta será revelada espontáneamente.

Inmortalidad…

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Los recuerdos son palabras que se escriben en la orilla de nuestra memoria y que las olas del tiempo arrastraran de ella.

Retornaran empujados por la misma marea que se los llevaron, vestidos de gala para la ocasión, impregnados del perfume que esas emociones los embriagaron.

Evocándonos, con sutil seducción, aquellas por las que amamos y sufrimos.

Por esas que en ocasiones nos hicieron buenos y en otras malos.

Nos revelaran despiadadamente que el tiempo no se detiene.

Que todo tiene un principio y un final.

Que un recuerdo es también la oportunidad que la vida nos ofrece para aprender y rectificar.

Y que a pesar de que todo es relativo y la vida fugaz, lo que hagas como lo que no, permanecerá en la memoria de aquellos que te amaron y odiaron, aunque ya no existas.

Y eso…es la inmortalidad.

Pedro Segura

LOS CASOS OLVIDADOS (III)

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Irremediablemente la pérdida de un ser querido provoca siempre una convulsión no importando si era anunciada o sobreviene de golpe, pero una vez que se produce es inevitable sentirla.
Sin embargo hay un drama quizás más doloroso que la pérdida, y es que desaparezca un día sin más. Que dejes de tener noticias de él como si la tierra se lo hubiera tragado. Como si nunca hubiera existido. Sin tener la certeza de que esté vivo o muerto.
Hubo un caso con ese componente dramático que origina la desaparición de una persona a sus familiares pero que debido al tratamiento paranormal del mismo cambió la tragedia por el misterio.

Un caso que marcó en su tiempo el latido de lo inexplicable…

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Santiago de Compostela, 5 de mayo de 1988.

En aquella lejana noche de mayo un joven perdió su vida al ser arrollado por el expreso de Rías Altas cuando deambulaba por las vías del tren en las inmediaciones de Fontiñas.
El cuerpo del desdichado quedó seccionado y su rostro totalmente desfigurado. Una vez que se produce el levantamiento del cadáver y ante la inexistencia de documentación identificativa entre sus pertenencias, la policía difunde la noticia e imágenes con la intención de que alguien pueda reconocer al joven. El resultado es infructuoso.
Tampoco ninguna de las denuncias por desaparición registradas en la zona coincide con la víctima.
Deciden enviar las huellas dactilares por todo el territorio e incluso a la Central de la Policía Científica de Madrid sin lograr identificar a la víctima ya que por asombroso que parezca no estaba afiliado en ningún documento nacional.
El tiempo transcurre y nadie reclama ni identifica al cadáver. Por lo que el cuerpo, siguiendo el protocolo para estos casos, es enterrado en el cementerio de Boisaca en una tumba sin nombre de la beneficencia; en la parcela 7.621.

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Ocho años más tarde unos jóvenes periodistas, hoy por todos conocidos, Iker Jiménez y Lorenzo Fernández atraídos por el insólito caso deciden investigarlo.
Alguien les facilita información clasificada como confidencial que revela algunos detalles que podría indicar la presencia de lo paranormal en este lamentable accidente.
En ese dossier policial, se recoge el testimonio del maquinista, José Aira Martínez, describiendo como al tomar la curva cercana al Puente de Paredes, a unos seis kilómetros de Santiago de Compostela, una figura surge de la nada.
Inmediatamente hace sonar las señales acústicas del tren para evitar “lo inevitable”, pero aquella persona continúa caminando por el interior de la vía de espaldas a su infortunado destino.
Solo en el último instante reacciona girándose para contemplar lo que se le viene encima. Una imagen que el maquinista nunca olvidaría.

Cuando el tren se detuvo, se dirigió a la cola del vagón. Al llegar el horror se le revela con toda su crudeza; el cuerpo del joven se encuentra seccionado en dos partes y su cabeza separada del cuerpo pero manteniendo una terrible mueca de dolor y miedo en su rostro desfigurado.
Una vez que la policía realiza las inspecciones correspondientes pueden aportar los siguientes datos: varón de raza blanca, aproximadamente 1,65m de altura, y de unos 20 años de edad, vestía ropa varias tallas mayores, al igual que su calzado, llevaba un 43 cuando le correspondería un 39. En sus bolsillos llevaba 16.010 Ptas. (96,22€) pero ningún documento que le pudiera identificar.
Su aspecto era cuidado. Pelo negro corto, ojos castaños, y un detalle que generó muchas conjeturas en la Policía Científica, sus dientes afilados y las orejas sin relieves.
Y son en estos detalles físicos, que los periodistas del misterio hacen hincapié, decidiendo consultar a prestigiosos psiquiatras y doctores gallegos por ellos.
Todos parecen mostrarse de acuerdo en que la ausencia de marcas en los pabellones auditivos, así como los rasgos faciales, parecían indicar algún tipo de trastorno psíquico profundo que, presuntamente, el joven sufría.
Esta también era una teoría que la Policía Científica no descartaba, pero que fue apartando a medida que las investigaciones en esa línea no daban resultado alguno.
Todas las investigaciones parecían encontrarse en un callejón sin salida. Era casi imposible que nadie hubiera visto a ese desconocido caminante nocturno dirigirse hacia las vías del tren.
Tuvo que atravesar una urbanización, cruzar la carretera nacional hacia Lugo, y aún así, nadie lo vio. Una situación desconcertante.
También hay otro dato que hace saltar las alarmas, y es que en la investigación policial, se habían tomado unas imágenes de unos extraños círculos concéntricos de piedras, que parecían formar un extraño símbolo, muy cercanos al lugar donde se produjo el siniestro.
¿Se trataba de una especie de señal, de un ritual, de un sacrificio? ¿Un mensaje?
Estos, según los investigadores, guardaban similitud con un suicidio acontecido en Terrassa en el año 1972. En el que dos personas decidieron poner fin a sus vidas, como si de un ritual se tratara, en las vías del tren, colocándose una hoja de papel para indicar que lo hacían porque los extraterrestres los llamaban.
¿Podría ser esta la razón por la que el desconocido caminante de Boisaca transitaba por la vía del tren?

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Ante la ausencia de cualquier explicación lógica todas las hipótesis, algunas de ellas extremadamente fantástica, tenían cabida. Una de estas fue la posibilidad de que aquel joven saltara en el espacio y el tiempo para encontrarse en una situación inesperada que le condujo a la muerte
¿Un viajero en el tiempo? Algo que, desde luego, no tenía base alguna. Parecía tratarse de un caso más sin resolver. Se consultó a acreditados criminólogos y todos expresaban perplejidad ante el caso, considerándolo como extraño y único.
Pero lejos de ir avanzando en la investigación sucede algo inesperado. Al acudir al cementerio donde debía encontrarse los restos del joven, la sepultura 7.621 no estaba.
Contactaron con el sepulturero municipal y solicitaron que les ayudara en la búsqueda, descubriendo que los restos fueron trasladados a una pequeña parcela de terreno, sin lápida, ni identificación alguna. Al parecer, tal y como marca la normativa, el plazo asignado a la tumba que ocupaba desde 1988 había prescrito, y sus restos fueron trasladados a una fosa común.
Por otra parte, las huellas enviadas por la Policía Científica a la central de la Policía en Madrid, al no encontrarse afiliado en ningún documento nacional, tampoco se encontraba en el archivo oficial de desaparecidos.
A medida que se indagaba en el caso, se encontraban con más dificultades, ya que la ausencia de datos sobre su identidad y testigos dificultaba las investigaciones.
No existía ningún hilo de donde estirar. Desesperante.

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Veinte años después, el 21 de octubre de 2008, La Voz de Galicia, sorprende a la opinión pública anunciando la identificación del cadáver de Boisaca. Gracias al análisis de ADN que la Policía Científica realizó, se pudo identificar al fallecido como Óscar Ortega Vasalo.

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Este joven de 22 años, salió de su casa de Castelldefels (Barcelona) para tomarse unos días de vacaciones. Pero nunca regresó.
Al parecer Oscar Ortega después de finalizar el servicio militar en Pontevedra y ante la falta de empleo, decidió trasladarse a Barcelona para buscar un trabajo, matriculándose en una academia para prepararse a unas oposiciones a la Seguridad Social.
Antes de ausentarse de su domicilio, le comunicó a su madre la decisión de tomarse unos días de vacaciones, y aquí se le pierde el rastro…
Ante esta circunstancia, la familia denunció la desaparición de Oscar en Barcelona, Vigo, Ourense, Irún y Majadahonda, con el deseo de encontrar alguna pista del joven, pero sin lograr éxito alguno.
Y como suele ocurrir en muchas circunstancias de la vida, la respuesta la tenía muy cerca, pero estuvo ocultada durante dos décadas en una tumba sin nombre.

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Posteriormente, la familia negó cualquier minusvalía tanto física como psíquica, pero desconocían las razones por las que Oscar se encontraba aquella noche en medio de las vías del tren y a tanta distancia de su hogar.
Este caso, probablemente, es uno de esos que un gran número de personas solo conozcan por el titular o por las teorías expuestas en torno al mismo. Y desconozcan que se halló una respuesta al misterio creado.
No obstante, siguen en el aire algunas preguntas que no fueron respondidas. Sin poner en duda en ningún momento la identificación del joven, y por supuesto el testimonio de su familia, la sensación que uno tiene es la de que algunos interrogantes aún permanecen abiertos.
¿Qué hacia ese joven a tantos kilómetros de su hogar provisional? Y tal como indicaba el informe oficial ¿Por qué llevaba una indumentaria y calzado varias tallas mayor?

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El caso de Boisaca ocupó durante casi dos décadas un lugar privilegiado entre los misterios sin resolver de nuestro país. Del que se hizo eco un joven Iker Jiménez y que realizo una tarea brillante en su investigación pero que desde luego no acertó con sus teorías aunque si ayudaron a que el caso permaneciera abierto y que actualmente sea un misterio desvelado y un descanso para sus familiares.
En España se denuncian cada año 15.000 desapariciones. Y existen unos 3.000 cadáveres sin identificar. Personas que tuvieron familia y tal vez estas los busquen en otras ubicaciones y que acabaran, según el caso, en el frigorífico de un tanatorio o enterrados en una fosa común.
El incidente del camping Els Alfacs (Tarragona) en 1978, causó 215 muertos. Actualmente media docena de esos cuerpos permanecen en la fosa común del cementerio de Tortosa porque no han sido reclamados por nadie.
Unos datos que no suelen ser divulgados salvo en contadas ocasiones y por determinados motivos, pero que nos demuestra, una vez más, que la cruda realidad es en ocasiones más escalofriante y sobrecogedora que la ficción.

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